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La población de la isla de Okinawa, al Sur del país nipón, es conocida por su larga expectativa de vida.

Al respecto la revista científica Journal of the American College of Nutrition publicó varios estudios donde encontró una relación directa entre los numerosos miembros centenarios de la comunidad japonesa y el estilo de vida saludable que llevan a cabo.


Okinawa tiene apenas 1.200 kilómetros cuadrados de superficie, en donde se estima que viven un millón y medio de habitantes. En las cocinas japonesas, la base de toda alimentación parte del arroz, los pescados y los mariscos. Todas tienen algo en común: la poca cocción que necesitan, en donde hasta incluso algunos platos se sirven crudos. Los japoneses comen las verduras bien duras, para no perder las vitaminas al hervirlas. ¿Platos fritos? Muy pocos. El más conocido es la Tempura, una mezcla de pescados, verduras fritas y salsas. Cada bocado debe ser pequeño, por lo que freírlos tarda entre dos y tres minutos.

La investigación reflejó el porqué de sus conclusiones: la dieta Okinawa es baja en calorías pero altamente nutritiva. Con una gran oferta de vegetales y frutas. Bajas cantidades de carne, granos refinados, grasas saturadas, sal, azúcar y productos lácteos enteros.

Comida japonesa
Los mariscos y el arroz son parte de la costumbre en la cocina japonesa
Los mariscos y el arroz son parte de la costumbre en la cocina japonesa

Para comenzar el día, se sirve una sopa de miso, compuesta de agua, pasta de miso, algas marinas, tofu, batatas dulces o vegetales verdes de hoja. En este caso, el carbohidrato principal son las batatas (y no el arroz, como en una dieta japonesa tradicional). El plato principal incluye vegetales fritos (llamados champuru), que incluyen melón amargo, acompañados por un plato secundario con algas.

Estas se preparan generalmente a fuego lento, con un toque de aceite, caldo y bajas cantidades de pescado o cerdo hervido. Para acompañar estos platos principales, se sirven porciones pequeñas de pescado, fideos o carnes magras con hierbas, especias y un toque de aceite para cocinar.


Así para reafirmar "los poderes longevos" de la dieta, el estudio Okinawa Centenarian Study que comenzó hace 40 años, aún hoy refleja la longevidad que tienen su habitantes. Muchos de ellos alcanzan los 100 años de edad, pero no todas las claves del éxito están relacionadas con la nutrición. El estudio también demostró que los habitantes de Okinawa no consumían cigarrillos, bebían alcohol moderadamente, controlaban su presión arterial y poseían factores genéticos muy favorables.

La genética, a favor de los japoneses


La licenciada Celia Hattori, nutricionista del Centro Médico Mutual Nikkai, explicó a Infobae que los japoneses "están acostumbrados a que su cuerpo no tiene que comer de más; es comer para sobrevivir. Y esa mentalidad la tienen ya en la cabeza. Además, lo que comen siempre es a base de verduras, cereales, arroz o fideos. La comida principal es muy pequeña y, generalmente, la acompañan con arroz, como si fuera nuestro pan. A diferencia de éste, que es un complemento, el arroz sirve para llenar".

Los estilos de cocina giran en torno a los vegetales y al tofu

La diferencia esencial entre los ejercicios orientales y los occidentales resulta especialmente evidente en las articulaciones de la columna vertebral y de los músculos relacionados. Al aflojar y estirar las vértebras, además de relajar los músculos correspondientes, se restaura una óptima transmisión de impulsos nerviosos y energéticos hacia los órganos vitales.

Agregó la nutricionista Hattori, quien conoce en profundidad la cultura oriental y sus diferencias con la occidental: "Una cualidad de los japoneses es que no comen para llenarse. No viven para comer. La comida japonesa no es sólo para llenarse. Es un placer verla. Antes de comer, ya se la aprecia por la presentación, el trabajo que le llevó a la persona, el cómo está combinado o decorado".

"La delgadez la encuentran al no comer de más. Además, a pesar de que trabajan mucho y son afectados por el estrés al igual que los occidentales, ellos ven las cosas de otra manera. La medicina alternativa y sus aferradas creencias los ayudan a estar saludables. Su lema es: 'la enfermedad viene de la mente'", concluyó la especialista.