¿Se despide la lista sábana y llega la boleta única?

La Red Ser Fiscal espera que el 2016 sea el año en que se discuta una profunda reforma electoral. Uno de los puntos a debatir es el sistema de votación

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La crisis tiene varios años, pero es la primera vez que la oposición quiso y pudo instalar el tema en la agenda. Luego de los comicios en Tucumán y las denuncias fraude, hasta el director nacional electoral, el kirchnerista Alejandro Tullio, admitió la necesidad discutir una reforma electoral, llamó a "modificar" el sistema actual y habló de la posibilidad de "incorporar tecnología". Por lo menos cuatro candidatos apoyan el cambio. Uno de los puntos a discutir es la forma de votar y la "lista sábana" parecería tener las horas contadas frente a la boleta única que tuvo varias experiencias exitosas en el país.

El sistema actual se pensó para dos fuerzas -peronistas y radicales-, capaces de controlarse entre sí. Su agotamiento y la pérdida de confianza comenzó a manifestarse en 2007, tras unas reñidas elecciones en Córdoba y Chaco plagadas de denuncias. Cuatro años después, el debate se trasladó a Chubut. Pero este año hubo un clic: a lo que pasó en Tucumán se sumaron controversias en otros distritos, como Chaco, La Rioja o Formosa, o la siempre polémica Provincia de Buenos Aires. Y una frase promovida al unísono por un amplio sector de la oposición cobró protagonismo: "El sistema es obsoleto".

"Tenemos que hacer una reforma electoral que le devuelva la confianza al sistema", le dijo a Infobae el coordinador nacional de la Red Ser Fiscal, Claudio Bargach. El grupo nuclea desde 2007 a varias organizaciones civiles que impulsan el cambio. Este año presentaron un libro del que participaron dirigentes kirchneristas, opositores e incluso críticos de la reforma. "Lo importante es que se discuta un viraje y que intervengan la mayor cantidad de actores posibles. La reforma no puede salir de un día para otro y sólo con los votos del oficialismo, como las primarias. Se necesita un amplio consenso que le devuelva credibilidad", insistió. Y aclaró que "el cambio tiene que ser profundo, de muchos aspectos, no sólo del sistema de votación".

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Lista sábana vs boleta única

Las elecciones presidenciales se rigen, desde la vuelta de la democracia, por el sistema conocido como "lista sábana". Su acepción más común y menos técnica se refiere al diseño de la boleta, que tiene pegadas las distintas categorías: presidente, legisladores, gobernadores, etcétera. Sólo dos países latinoamericanos lo mantienen: Argentina y Uruguay. Y sus críticas son bastante conocidas: la necesidad de tener fiscales para que no falten ni roben boletas, el costo de la impresión de los papeles y la inducción al voto de una lista completa, que se conoce como "efecto arrastre".

La alternativa que suena con más fuerza es la boleta única, en papel o electrónica. Su definición se explica por su nombre: una sola boleta para todos los candidatos. El elector sólo debe marcar la opción que elige para cada categoría, lo que elimina los puntos críticos de la lista sábana. Es el sistema que más se aplica en Latinoamérica y el que propone la oposición y la Red Ser Fiscal.

En el país, la boleta única ya se usa en las cárceles, en las embajadas y consulados, y en Salta, Santa Fe, Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires, aunque con varios matices entre sí.

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Desde 2011 se aplica en Córdoba y Santa Fe en formato papel, pero con una diferencia fundamental: en Córdoba hay una sola boleta en la que figuran todas las categorías y existe la posibilidad de marcar una casilla para elegir una lista completa, una decisión que ha sido ampliamente criticada por los reformistas; en Santa Fe, en cambio, hay varias boletas separadas para cada categoría.

Las consecuencias prácticas están a la vista. Además del fin del robo u ocultamiento de boletas, los resultados en Santa Fe prueban que se acabó con el "efecto arrastre". En 2007, cuando todavía no había boleta única, Rafael Bielsa, del FPV, obtuvo el 38,8% de los votos contra el 37,2% de la lista de diputados provinciales de su partido. La diferencia fue muy pequeña. Hubo arrastre. En 2011, tras el cambio de sistema, Agustín Rossi logró el 22,2% de los sufragios, lejos del 34,7% de sus legisladores. Es decir que el 35% de los que eligió la lista de diputados kirchneristas no optó por su candidato a gobernador. Y este año se repitió la historia, pero al revés: Omar Perotti consiguió el 29,30% de los votos y su lista de legisladores sólo el 18,80%.

En su versión electrónica, la boleta única empezó a aplicarse gradualmente en Salta, a partir del 2009, le siguieron algunos distritos de Chaco y este año se sumó la Ciudad de Buenos Aires. En ambos distritos fue un éxito y no despertó recelos, aunque en el territorio porteño hubo una falla de seguridad que, según reconoció la empresa que confeccionó el sistema, MSA, podría haber dado lugar al fraude.

"En ambos distritos el proceso fue interesante, con algunas virtudes, pero el sistema no lo tiene que manejar una empresa privada. No hay que darle a un tercero un elemento tan importante como una elección, que es una cuestión de Estado. Tampoco lo tiene que manejar el Poder Ejecutivo, que es juez y parte, sino un ente autónomo y autárquico con presupuesto suficiente", analizó Bargach.

No obstante, el mundo está muy lejos de tener consenso sobre la introducción de tecnología. Aunque la posibilidad se está estudiando en varios países, sólo siete tienen el sistema electrónico vigente y en cinco europeos (Alemania, Finlandia, Holanda, Irlanda y el Reino Unido) se dio marcha atrás por la falta de seguridad, además de los altos costos. Incluso una investigación muchas veces citada de la Universidad de Berckley encontró que en las elecciones estadounidenses de 2004, en el Estado de Florida pudo haber hasta 260 mil votos de más adjudicados a George Bush.

¿Sistema abierto o cerrado?

Desde el punto de vista técnico, la "lista sábana" es una lista que tiene más de diez candidatos, pero que es cerrada y bloqueada, lo que quiere decir que la integran postulantes designados por un partido o alianza y cuyo orden no se puede modificar. En otras palabras, el votante elige en bloque. La boleta única, en principio, no cambia este aspecto.

Los críticos de la boleta única suelen plantear que genera dificultades en lo que hace a la elección de los legisladores, ya que poner los nombres de todos los candidatos en una boleta sería imposible, por lo que se suele identificar al partido con uno, dos o tres por agrupación. Sus defensores plantean que es un tema menor, que nadie conoce a los candidatos, sea cual fuera el sistema. Aún así, hay quienes creen que la superación de las listas sábanas podrían ser los sistemas abiertos, que tienen premios y castigos, ya que el elector puede desechar parte de la lista o priorizar a algunos candidatos sobre otros.

En el país hay una experiencia que va en esa dirección en Tierra del Fuego, donde rige un sistema de tachas, que permite "castigar" candidatos, quitando de la lista de legisladores los nombres que el elector no quiere votar. Además de las serias dificultades que genera en el recuento, las primeras experiencias en la provincia más austral del país terminaron con una inversión absoluta del orden de las listas y un vuelco hacia los candidatos de Río Grande por sobre los de Ushuaia. A partir de 1998, sólo se consideran las tachas que superan la mayoría absoluta.

Otra posibilidad es la implementación de un sistema de preferencias, como en Brasil, donde se elige a qué candidatos de una lista votar. Sin embargo, desde hace un tiempo se debate la posibilidad de modificar la ley electoral y volver a la lista bloqueada, porque el sistema abierto promueve la compra de voluntades en el Congreso, ya que los candidatos necesitan buscar financiamiento por afuera de su agrupación. Las tachas y las preferencias debilitan a los partidos políticos y promueven las oligarquías.

"Tanto la experiencia italiana, como la brasileña y fueguina proporcionan ejemplos claros de cómo el uso del voto preferencial incentivó el clientelismo, la excesiva lucha interna y la falta de transparencia en la actividad política", concluyó la investigadora María Inés Tula, en un análisis de la "mala prensa" de la lista sábana publicado por el Cippec. "No se puede promover un sistema que priorice la libertad del elector para elegir a sus candidatos y, simultáneamente, fortalecer a los partidos políticos", agregó la especialista, que considera que toda reforma electoral debe partir de dos premisas: los sistemas no son neutros ni perfectos.

Lemas, colectoras y transparencia electoral

El sistema de votación es sólo una parte del debate, que los reformistas aseguran que tiene que ser mucho más amplia. Otra discusión, por ejemplo, tiene que ver con los lemas, las colectoras y las listas espejo, todavía vigentes en varias provincias, aunque no rigen a nivel nacional. Todos los partidos grandes han hecho uso y abuso de esta herramienta. Sus defensores alegan que implica una suerte de primaria abierta, lo que ahorra costos, pero sus críticos sostienen que fragmenta la elección, distorsiona la intención de los electores y los marea, desfigura las ideas de los partidos –por su amplitud– y entorpece el escrutinio.

"Esto tiene que ver con la solidez de los partidos políticos. Ningún sistema de votación resiste una elección con 500 partidos políticos, como en Tucumán, donde hubo 1.750 combinaciones posibles para el elector. Las colectoras y las listas espejo debilitan al sistema políticos, más allá del sistema de votación", opinó Bargach.

Hay ortos aspectos que hacen a la transparencia, como la confección de los padrones o la Justicia Electoral, o cuestiones más prácticas que tienen que ver con la organización, como el escrutinio. Un claro ejemplo es el cuarto oscuro complementario o el seguimiento del correo con GPS que se implementarán este año tras lo sucedido en Tucumán. Pero lo cierto es que una reforma electoral es un debate complejo que no se puede simplificar en un mero deseo de cambio y que debe ser el resultado de un debate que deje de lado el proselitismo y los slogans electorales. El 2016 será un buen momento.