Laura Di Marco: "El kirchnerismo demostró una enorme capacidad de sobrevivencia"

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La periodista y escritora Laura Di Marco, autora de una biografía no autorizada de Cristina Kirchner y de un libro sobre La Cámpora, estuvo en el piso de InfobaeTV para hablar de la relación entre Daniel Scioli y la agrupación que lidera el hijo de la Presidente. Dijo que algunos de sus dirigentes tienen muy buen vínculo con el candidato a presidente del FpV, como Eduardo "Wado" De Pedro, y que Mariano Recalde cree que tiene garantizada su continuidad en Aerolíneas Argentinas, en caso de que gane el oficialismo.

En relación a Máximo Kirchner, afirmó que tiene "fobia social y fue arrastrado a ocupar un rol político que no le interesa".

— Podemos decir que sos una experta en kirchnerismo, porque trabajaste la personalidad de Cristina y escribiste un libro sobre La Cámpora. ¿Creés que va a sobrevivir La Cámpora al cambio de Gobierno?

— Bueno, lo que viene es un enigma, podemos mirar al pasado, pero la Argentina nos sorprende. El kirchnerismo ha tenido una enorme capacidad de sobreviviencia, y La Cámpora es un fenómeno complejo. El peronismo nunca funcionó con dos jefes, si uno mira hacia atrás. Aunque yo creo que la política desde el 2001 es una política distinta. Incluso cuando se analiza el PRO como una fuerza de centroderecha, me parece que es algo limitado, es mucho más complejo que eso. El kirchnerismo también surgió después del 2001, y tampoco puede ser mirado con categorías viejas. Yo a La Cámpora la veo partida, fijate el caso de Wado De Pedro, que es un fanático, sin embargo es el que más se adapta al sciolismo.

— Incluso es el que más contuvo a los dirigentes tradicionales peronistas de todo el país.

— Exactamente. Cuando yo hice el libro de La Cámpora, pensé que tendría un rol más parecido a Andrés Larroque, por la historia que tiene. Yo trabajo al peronismo como una zaga familiar, y de algún modo Wado es el portavoz de lo que sus padres no pudieron hacer en su momento, la revolución socialista, y parecía el más fanático en ese sentido. Pero es tan fuerte llevar ese mensaje de los padres, y como él cree que el kirchnerismo y ahora con Scioli podría continuar, se convirtió en un pragmático, más que cualquier otro compañero. El otro caso es el de Mariano Recalde, de algún modo Scioli le dio un guiño de que podría continuar en Aerolíneas. De todos modos, hay un gran despelote entre lo que es el cristinismo y lo que es el peronismo y Scioli. No es un académico el término, pero es lo que pasa. Cuando uno habla con los sciolistas, dicen que tratará de hacer un equilibrio entre la izquierda y la derecha, pero mi pregunta es si Scioli está capacitado para estar en el centro de la escena política.

— Es una muy buena pregunta. Pero suponiendo que Scioli fuera electo presidente, ¿creés como agrupación La Cámpora va a sobrevivir?

— Depende de tantas variables. Depende de cómo le vaya a Scioli en la economía en el primer año, desactivando las bombas de tiempo que deja el kirchnerismo. Se supone que va a haber un alto costo social, esto sería un enorme caldo de cultivo para que el kirchnerismo duro reaccione. Si hay más gradualismo, uno puede pensar en un escenario de mayor integración. En la historia no hubo dos jefes políticos en el peronismo, y se supone que Scioli será el jefe, pero también es cierto que en estos 12 años dimos por muerto al kirchnerismo y la verdad es que no pasó. Si el peronismo le marcó la vida a la gente, y después de 70 años estamos hablando del peronismo, por qué no vamos a pensar que algo similar va a pasar con el kirchnerismo.

— Incluso si ganara Mauricio Macri. Independientemente de quién gane, ¿por qué no puede haber una minoría que continúe y siga muy cruzada por la experiencia kirchnerista?

— Sí, pienso en los neurobiólogos que hablan de algo que deja una huella en tu cerebro emotivo. La ideología está hecha no solo por las ideas, sino también por esa experiencia con aires de familia. Le pasa a la gente de los 70, que adhirieron al kirchnerismo. Cuando hablás con Horacio González, uno se pregunta qué le pasa a este hombre, si no es por la plata.

— Hay un reduccionismo cuando se dice que la adhesión al kirchnerismo tiene que ver con los contratos.

— Esa es una parte, porque si además te dan buena guita, estás en el mejor de los mundos. Pero hay algo que quedó comprometido. Es como cuando vos te encontrás con tu primer novio, capaz que fue un desastre y hoy no tenés nada que ver con eso, pero vas a encontrarte con eso que vos fuiste. Hay momentos de tu vida que quedaron comprometidos emocionalmente, y que te evoca esos mejores días, hay un relato del que no te vas a desprender. Si yo tuviera la edad de los jóvenes de La Cámpora, creo que yo hubiera estado en esa sintonía. Vivieron el 2001, que fue una bisagra para ellos. El kirchnerismo es un subproducto del peronismo, pero es distinto. Hay estado cantidad de años en el poder, además, trabajaron duramente para dar esta batalla cultural, que para los jóvenes es una parte central de su vida.

— Y decime una cosa, Máximo Kirchner va a ser diputado nacional, aunque pierda las elecciones en Santa Cruz, cosa que aún no sabemos, ¿lo ves con pasta de líder político?

— No, es algo de su personalidad, tiene fobia social. Con los padres que tuvo es bastante lógico. Pero es un chico arrastrado al lugar en el que está, no tiene la menor intención de ser un líder político, no tiene pasta tampoco. Tuvo cantidad de oportunidades, pero tiene vergüenza. Tuvo una presión enorme para hacer ese discurso en Argentino Juniors, ha sido un esfuerzo enorme para él. La gente de La Cámpora decía que iba a aparecer otras veces, pero eso no pasó, así que queda bastante claro que no tiene interés ni pasta. Tal vez pueda vetar funcionarios, colocar a alguien, pero esa es su función, pero un cuadro político que pueda salir a defender cosas. Siempre digo que Axel Kicillof es el hijo que a Cristina le hubiera gustado tener. Los muchachos de La Cámpora mismo lo subestiman, lo ningunean en la intimidad, le tienen miedo, lo utilizan para llegar a tener posiciones, pero en algún punto es un chico que te da un poco de pena. Primero, porque fue abandonado en su infancia, luego opacada por esos padres brillantes y visibles. Es muy difícil sobrevivir a esa experiencia.

— Por último, estamos muy acostumbrados a ver a Cristina en el centro de la escena. No sólo se la ve a ella incómoda en un costado, pero a nosotros también. ¿Cómo ves a la sociedad y a ella fuera del centro?

— Ella es adicta al poder, y nosotros también como periodistas somos cristina-dependientes. Cristina tiene en su vida todo una desproporción, disparate, corrupción, todos los condimentos de un personaje que es atractivo periodísticamente. Lo dicen los mismos corresponsales extranjeros. Argentina es un infierno, pero desde el punto de vista periodístico tenés una historia increíble para contar, una tragedia, un drama tras otro. Creo que a ella se le va a hacer muy difícil, y a nosotros también. Para ella es una enorme frustración y déficit de su proyecto que el heredero sea Scioli.

— Ahora, lo eligió ella.

— Sí, porque por su enorme narcismo no pudo construir un sucesor.

— Sí, pero lo hizo, resolvió el grave problema del peronismo, que es la sucesión.

— Lo hizo, pero ¿por qué Néstor y ella generan La Cámpora? Para no dejarles el peronismo a la corporación política, pero no lo pudo cumplir, porque de esa cantera todavía no salió nadie. Tal vez pueda hacerlo, pero aún no.