Kim Kardashian es conocida por su belleza e impactantes curvas desde que irrumpió en Hollywood como íntima amiga y estilista de Paris Hilton en 2006. Pero desde ese entonces su rostro y look se han ido transformando. Y no solo como consecuencia de su paso por el bisturí, también gracias a un uso inteligente de las distintas técnicas de maquillaje.
Hace no mucho tiempo, popularizó la técnica del contouring o contorneado facial. ¿En qué consiste? En jugar con los tonos oscuros y un iluminador para estilizar las facciones, afinar la nariz o subir los pómulos. Si bien esta técnica se sigue utilizando, ahora hay dos nuevos "trucos" que tomaron la delantera. El baking y el strobing van ganando espacio de la mano de Kardashian. Ninguna de ellas podría afirmarse que son nuevas, lo que sucede ahora es que se les dio un nombre. Un nombre que "pegó" y que se fue viralizando cada vez con mayor fuerza a través de las redes sociales, de blogueras especializadas en moda y belleza, y de distintas it girls.
Según explicó a Infobae la experta en make up Mabby Autino, "el strobing tiene que ver con iluminar las zonas que necesitan volumen en el rostro como la parte de los pómulos, en algunos casos el mentón, la parte alta de la nariz, el sector de arriba de las cejas o el ángulo interno del ojo". Autino señaló que es posible aplicarlo también en el globo del ojo. Todo depende del efecto que se quiera lograr. "El objetivo del strobing es lograr un maquillaje como si se estuviera a cara lavada pero súper iluminada, evitando lo que habitualmente llamamos como correcciones oscuras". La especialista aportó un dato interesante al asunto: tanto esta técnica como la de baking ya se vienen empleando desde hace tiempo en el maquillaje drag queen.
Puntualmente en relación al baking, Autino indicó que esta técnica "antiquísima" consiste en iluminar mediante un producto opaco, ya sea con polvo volátil o compacto. "A mí me remonta a la época en que, hace muchos años, trabajé con Gogó Rojo y me enseñaba esto mismo. Me decía que para sellar el maquillaje y que dure más tiempo había que mojar la esponja, ponerle el polvo", recordó. El baking -aunque, claro, no llevaba ese nombre- también se usaba en el cine de los años 50´, época en que se necesitaba lograr texturas muy gruesas y mejorar la calidad de la piel. "No recomiendo esta técnica a una persona que tenga la piel deshidratada ni a una señora grande. Ciertos truquitos que tienen que ver con el sellado, sí, pero hay que ver en cada caso puntual cuándo se puede hacer y cuándo no conviene", alertó.
El baking consiste básicamente en aplicar, luego de la base y el corrector, una capa generosa de polvos traslúcidos ligeros en la zona del contorno de los ojos y en todas aquellas zonas del rostro en las que se quiera crear este efecto: difuminar arrugas y poros abiertos (sobre todo barbilla, pómulos, frente y puente de la nariz). Esa capa debe dejarse actuar entre 10 y 30 minutos (de ahí el concepto de baking u "horneado") antes de continuar con el ritual de maquillaje. Lo que se busca es fundir el calor de la piel y que se difuminen y rellenen todas aquellas pequeñas imperfecciones. Una vez transcurrido este lapso, se debe difuminar con una brocha para así integrar los polvos en el resto del look. Si se elige emplear esta técnica es importante observar el grosor de la capa y, en muchos casos, lo que ayuda es utilizar precorrectores para neutralizar las ojeras antes de aplicar el resto del maquillaje.
Por su parte, el strobing contribuye a lograr una piel ligeramente luminosa y barnizada. ¿Cómo? mediante la ayuda de un iluminador en aquellos puntos clave del rostro con el objetivo de crear dimensión. Para una buena aplicación de esta técnica es necesario preparar la piel con base y corrector de ojeras y aplicar luego iluminador en la parte alta del pómulo, en el lagrimal, en el hueso de la ceja, en el nacimiento de la nariz, en la punta de la nariz, en el arco de cupido y en la barbilla. Primero, se aconseja iluminar la parte superior del labio para ensanchar la distancia entre nariz y labio. Luego, iluminar encima, debajo y alrededor de la ceja; pero nunca justo en la ojera ya que de esa manera lograría un efecto contrario al deseado.