El documental Amores santos, que incluirá escenas de decenas de religiosos practicando sexo virtual con un actor, se propone denunciar la doble moral de las religiones que condenan la homosexualidad, pero cuyos sacerdotes y pastores la practican a puerta cerrada, informó su director.
"Nuestra intención es mostrar la hipocresía de religiosos que, sin importar su credo, hacen a escondidas lo que condenan en público desde los púlpitos", afirmó en una entrevista con la agencia de noticias EFE el periodista brasileño, ambientalista y director de documentales Dener Giovanini, productor y director de Amores santos.
El documental, que se inició en noviembre del año pasado y
, tendrá formato de largometraje con imágenes de alta calidad pese a que provienen de las webcam de los
por los productores.
"Tenemos unas 500 horas de grabaciones de cientos de religiosos católicos, evangélicos, protestantes y anglicanos cuando practicaban sexo virtual frente a su webcam, así como los archivos de sus conversaciones con el actor en las redes sociales", dijo Giovanini.
Pese a sus datos falsos, el actor llegó a tener tres perfiles en Facebook, con cerca de 5.000 amistades, con los que se aproximaba a los religiosos, a los que tan sólo sugería su homosexualidad.
"Fueron seis meses de contactos y tres meses de grabaciones de las webcam. No imaginábamos la cantidad tan grande de religiosos que atraeríamos ni que tendríamos escenas tan fuertes de religiosos usando sus hábitos, algunos en las sacristías", aseguró.
Giovanini agregó que todos los perfiles de quienes le propusieron sexo virtual al actor fueron verificados minuciosamente para descartar los falsos y confirmar que realmente fuesen de religiosos, y que se dio prioridad a los que dejaban clara su condición con fotos en las que aparecían de hábitos, oficiando misas o con fieles.
El productor, que usará técnicas para esconder el rostro de los religiosos, borró los perfiles en Facebook para que no puedan ser identificados y adoptó varios cuidados para no exponer a nadie.
"No queremos perjudicar a nadie. Tan sólo mostrar la hipocresía de los discursos de religiones que condenan la homosexualidad. No es una película contra las religiones, sino para mostrar que existe algo equivocado y peligroso en su discurso", afirmó el director.
Giovanini dijo que su filme está en la etapa final de montaje y que aún necesita de tres meses para lanzarlo, pero que decidió abrir el juego y presentarlo públicamente para aprovechar el Sínodo sobre la familia que se celebra actualmente en el Vaticano y en el que los obispos discuten temas como la sexualidad.
"Es un aporte que le hacemos al Vaticano para que entienda que primero tiene que preocuparse con lo que ocurre atrás de los muros de la iglesia y con asuntos como el celibato", afirmó.