Télam 162
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Una serie de allanamientos realizados entre el último jueves y el sábado a la mañana en torno a un cargamento de arroz en el puerto de Rosario permitieron desbaratar parte de una organización internacional narco y descubrir lo que sería uno de los más importantes botines de los últimos tiempos. El resultado del procedimiento: 12 detenidos –9 de ellos colombianos– y una lista de 16 prófugos con pedido de captura internacional.


En el operativo realizado en Rosario, intervinieron un barco con destino a Guinea-Bisáu, en África y encontraron veinte kilos de droga impregnadas en 1.027 bolsas de arroz. Pero más allá del resultado y de la cantidad de detenidos, el hallazgo permitió descubrir una metodología que es toda una novedad en el país y desnudar una compleja organización liderada por dos hermanos y un ex policía colombianos y un abogado argentino.


El director general de Aduanas, Guillermo Michel, precisó que la banda utilizó los granos como "novedoso método" para ocultar entre 20 y 30 kilos de cocaína diluida, listos para ser traficados. Aunque aclaró que la droga incautada "seguramente era una prueba" y que "una vez logrado el ilícito continuaría con mayores cantidades".


Según informó la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), la banda planeaba traficar cocaína impregnada en arroz a Europa, usando como pantalla el programa "Hambre Cero" de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que envía a alimentos a África.


Michel precisó que el operativo en el puerto rosarino se concretó tras una investigación en la que también intervino Gendarmería y que incluyó "análisis de matriz de riesgo y cruce de base de datos" sobre la empresa que organizaba la exportación del arroz, escuchas telefónicas y otras tareas de inteligencia. "Pudo detectarse la vinculación en la punta de la pirámide entre una causa de `lavado de activos´ y la empresa que planeaba exportar el arroz", relató el funcionario respecto de la creciente sospecha de que la organización podía estar traficando droga al exterior.


Pero, ¿cómo lograron desbaratar la banda? Tres casos de narcotráfico aislados ocurridos en el año 2011 permitieron que el juez federal de la Capital Federal Sergio Torres -con ayuda de la Unidad de Operaciones Especiales de Gendarmería- llegara hasta lo más alto de la organización: dos hermanos colombianos, Erman (37) y Willians (33) Triana Peña, cercanos al cartel del Norte del Valle.


Ambos operaban en la Argentina asociados con un ex integrante de la Policía Nacional de Colombia, Carlos Olmedo Silva Cárdenas (47), acusado de un crimen narco ocurrido en 2004. Los tres fueron detenidos. Aunque también destacaron el arresto del abogado argentino Guillermo Adolfo Heisinger, quien figura como cabeza de varias sociedades señaladas por presunto lavado de activos del narcotráfico.


Según publica el diario Clarín, los Triana Peña se los señala por estar detrás del asesinato del colombiano Carlos Alberto Gutiérrez Camacho (42), acribillado en el barrio de Palermo el 3 de marzo de 2014 cuando iba en bicicleta con su novia. El presunto sicario –identificado como Patricio Vives Baquero (39, y también colombiano)– es testaferro en una de las 30 sociedades de los narcos investigadas por lavado de dinero.


Un oncólogo también hace parte de la banda

Con todos estos datos, Torres, a cargo de la causa por "contrabando de estupefacientes agravado", ordenó la realización de allanamientos en distintos domicilios de las localidades de Rosario, Tigre, Nordelta y Capital Federal. Uno de los aspectos más llamativos fue la detención de un médico oncólogo, identificado como Gabriel Zilli y especializado en pacientes terminales. Está acusado de prestar logística para preparar los cargamentos. Incluso, en su casa se secuestraron unos 5 kilos de cocaína, pero negó ante la Justicia pertenecer a esta banda.


Lo cierto es que aún quedan 16 prófugos: dos argentinos, un portugués, un ciudadano de Guinea Bissau, un español y 11 colombianos más. Y la investigación sigue.


Secuestraron cocaína en polvo, precursores químicos, bolsas de arroz listas para repetir la operación, dinero en efectivo, autos de lujo, teléfonos celulares y otros elementos útiles para la causa. A través de las escuchas telefónicas, se conoció que planeaban enviar la droga a Brasil con destino final a Europa.


Colaboran en la investigación miembros de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) y de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac). Quieren establecer la procedencia de la droga y los "lazos financieros" con empresas que funcionarían como fachadas para lavar las ganancias de la actividad.