AFP 163
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Mientras los líderes de la Unión Europea se enfrentan por las medidas a tomar en medio de una de las peores crisis de refugiados de los últimos 70 años, la realidad de los recién llegados y su lucha por sobrevivir después de dejarlo todo no parecen formar parte de las prioridades.

De acuerdo con una artículo de la BBC Mundo, los niños menores llegados de los países de Medio oriente y de África son el sector más vulnerable de la crisis migratoria. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), informó que durante los primeros seis meses de 2015 solicitaron asilo en Europa unos 106.000 niños.

Los menores de 10 años suelen llegar al continentecon otro miembro de su familia, pero el porcentaje de menores no acompañados se ha incrementado drásticamente: algunos son huérfanos de guerra, otros perdieron a su familia en su odisea hacia Europa.

Italia: desborde, falta de cuidado y atención

Italia es uno de los países europeos más abrumados por la llegada masiva de personas y cuyas capacidades de acogida se han visto largamente sobrepasadas. En el sur, algunos centros de acogida pagan hasta 75 euros (USD86) al día por cada niño que albergan aunque, excedidas por las llegadas, las autoridades permitieron la apertura de centros privados para niños, sin apenas control sobre sus actividades.

La periodista de la BBC Katya Adler se desplazó hasta la ciudad siciliana de Giarre para investigar en primera persona la situación, y ha confirmado impactantes historias sobre la falta de sanidad, exposición a cables eléctricos y el escaso cuidado de los niños que viven en estos centros.

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Por su parte, Fabio Sorgoni, quien trabaja para la ONG italiana On the Road, dijo a la BBC: "La ley permite a los menores salir de los centros de acogida durante el día y es fácil que entonces caigan en las manos de individuos que pertenecen al crimen organizado y que buscan explotarlos".

Inseguros y desprotegidos, miles de niños han huido de centros de acogida en Italia, perdiéndose entre calles. Sin nadie dispuesto a hacerse cargo de ellos o a asumir responsabilidad alguna, estos niños son abandonados a su suerte.


¿De qué otra manera pueden pagar sus deudas con los traficantes de personas? ¿Cómo van a comer si no?

La Estación Termini de Roma -la principal estación de ferrocarril de la ciudad- se ha convertido en el

lugar donde terminan los niños abandonados de Medio Oriente

cuando no tienen otro lugar al que ir.


Los testimonios

Khaled, de 14 años, relató a la BBC Mundo cómo comenzó vendiendo drogas para comprar comida: "Lo hice para evitar lo que sabía que otros chicos estaban haciendo: mantener relaciones sexuales con hombres italianos".

"Lo vi con mis propios ojos, niños -egipcios, tunecinos y marroquíes- que cobran 50 euros (USD57) o incluso tan sólo 30 euros (USD34) por acostarse con hombres".

Aunque ninguno de los niños admite prostituirse, Lassad, un voluntario italo-tunecino que pasa varias tardes a la semana en la estación intentando de sacar a los chicos de la vida criminal, dijo a la BBC que la mayoría de ellos roban, venden drogas para grandes bandas y, ocasionalmente, se prostituyen.

 Reuters 163
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"¿Qué esperabáis? -nos dice- ¿De qué otra manera pueden pagar sus deudas con los traficantes de personas? ¿Cómo van a comer si no? Algunos ni siquiera tienen dónde dormir. La gente de la zona sabe que estos niños están desesperados y se aprovechan de ellos. Es un mercado".

El joven Hamid, que llama por teléfono a su madre cada semana, habla de las que eran sus expectativas sobre llegar a Europa.

"La gente de la zona sabe que estos niños están desesperados y se aprovechan de ellos. Es un mercado"

"Vinimos aquí pensando que iríamos a la escuela, que tendríamos un lugar seguro en el que dormir, que encontraríamos trabajo. Pero no es así. Algunos de nosotros trabajamos por una miseria en los mercados, otros venden drogas y otros se venden a sí mismos", confiesa.


Mujeres nigerianas, endeudadas por llegar a Europa

El tráfico sexual de mujeres nigerianas no es nuevo en Europa, aunque se ha recrudecido con la llegada masiva de migrantes a través del Mediterráneo. Las jóvenes dejan sus hogares con la idea de trabajar como peluqueras o cuidando niños, pero la realidad es bastante diferencte a sus expectativas.

Una vez que completan su ardua travesía hasta Libia, los traficantes las encierran durante un tiempo y abusan sexualmente de ellas, antes de enviarlas en lanchas con destino a Italia.

A su llegada, obligan a las muchachas a prostituirse, diciéndoles que les deben entre 50.000 y 60.000 euros (de USD57.000 a USD68.000) en concepto de la travesía a Europa.

La tarifa sexual en un acampado de 15 kilómetros en Abruzzo es tan sólo de 15 euros (USD17), así que pagar la desorbitada cantidad que les piden los captores puede tomar años.