EFE 162
EFE 162

Tres pruebas de laboratorio realizadas en el Centro de Información de Fiscales en Salta confirmaron que el arma que provocó la muerte del fiscal Alberto Nisman deja rastros de pólvora. Esto se contrapone con las pericias realizadas sobre el cuerpo del difunto, que no encontraron restos de pólvora en sus manos.


Una de las pruebas hechas en Salta consistió en cubrir la mano de un maniquí con piel de cerdo –la más parecida a la humana, que incluso se usa para realizar injertos de piel en tratamientos para quemaduras– y disparar con ella la pistola. Luego se realizaron tres barridos electrónicos, y todos ellos dieron positivo. Una de las muestras se sacó en el momento, otra después de diez horas y otra después de 20.


Así, se comprobó que el arma que mató a Nisman expulsa todos los componentes de la pólvora –sobre la piel de cerdo se encontró bario, plomo y antimonio–, por lo que ahora habrá que determinar por qué el fiscal no tenía rastros en sus manos.


De esta novedad de la investigación surgen tres hipótesis: la Policía Federal tomó mal la muestra y eso provocó que el barrido que se hizo en el laboratorio de la Policía Bonaerense en La Plata y el estudio anterior en Salta dieran negativo o, en la hipótesis más perturbadora, Nisman nunca disparó el arma. La tercera posibilidad es que alguien se haya encargado de borrar los restos que dejaba la pólvora.


Fuentes del expediente aseguraron a Infobae que la fiscal Viviana Fein cree que el estudio realizado en Salta sobre la pistola Bersa no sería determinante. Según esta versión, la pericia no reproduce las condiciones de temperatura y humedad, así como la cantidad de sangre vertida.