Tamara Pettinato: "Celeste Cid es mi novia imaginaria"

“Tengo una parte descontrolada y una muy controlada, entre las dos vamos tirando”, asegura la desenfadada panelista en esta explosiva charla con Infobae, en la que con humor e ironía habla de la relación con su padre, la farándula y sus fantasías sexuales

Guardar

Muy bien, me calza perfecto. A mí me encanta ser "hija de". Entiendo que hay gente que tiene como un trauma de tener un apellido famoso. A mí nunca me trajo ningún problema, pero también porque [mi padre] es un tipo muy querido.

No, nunca. Me gustaba, de hecho, porque siempre se me acercaban a hablarme bien de mi padre. Sí me hacían comentarios en el colegio: "Ay, te creés mil, porque sos hija de...". Pero, a la vez, siempre fui muy segura. Yo sé que no me creo mil por ser "hija de".

Y, para mis novios es difícil. También a la hora de tener un novio hay que chequear que no sea un cholulo. Porque él también tenía mucho fanático pendejo en su momento.

En realidad es más la paranoia que una tiene. Cuando crecí un poco, se me pasó, porque decís: "Bue, nadie tampoco se va a poner de novio con una persona por el padre, supongo". Pero sí, para ellos es difícil el momento de presentarlos, porque es un hombre difícil.

Mi Edipo siempre allá arriba. Del uno al diez, veinte. Nunca voy a encontrar a uno como él, ya lo asumí. Así que, bueno, vamos a conformarnos con mi marido [risas].

¡Sí, por supuesto! Todas las peleas por sus novias que hay, fuera del aire son lo mismo.

Dicen que está con una chica muy jovencita. Más jovencita que yo, lo cual es indignante. Así que no se habla del tema en casa. Él no me habla del tema, yo no le hablo del tema. No me la va a presentar jamás, porque cualquiera menor que yo no va.

No los va a conseguir, yo quisiera una mujer ya grande. No le digo una señora de 70, pero de 40, que tenga hijos y no quiera más, porque ya somos un montón. Que tenga su plata, que trabaje, que esté conforme con su sueldo. Esos son los requisitos. Está difícil.

Sí, por supuesto.

Ser "hija de" al principio te ayuda. Él no es un tipo que tenga muchos contactos. El primer trabajo que me consiguió fue visualizar, que es mirar la tele y anotar lo que uno ve, en una productora. Ad honorem era, sin sueldo. Yo a los dos meses le digo: "¿Cuánto me van a pagar? No sé, dame $ 500". "Ah, no. Me dijeron que es ad honorem". "Ah, bueno, para eso me consigo algo en un local de ropa".

En PPT, él era conductor del programa, entonces decís: "¿Lo mejor que me pudiste conseguir era visualizar gratis?". No es un tipo que digas: te abre por algún tubo y te mete en algún lado. Por supuesto, al principio para entrar ayuda, después hay que mantenerse sola.

Sí, yo lo miraba antes. Es algo a lo que no le podés escapar, por más que te hagas. No sé, la gente que se hace la cool, que no lo mira... Todo el mundo lo mira. Es la farándula que tenemos.

A mí me divierte mucho. Hay cosas muy bizarras, siempre me lo tomé con humor. No puedo creer que haya gente que se pelea en la tele, van al corte y se sigue peleando. Para mí siempre es ficción y siempre es show.

Es terrible toda la historia, se están juntando a hablar de alimentos no sé por qué, porque ya está, no es el papá. Pero ella como que se pone en víctima y todos sabemos que ella... No quiero decir "le enchufó el pibe", pero claramente una mujer sabe si el hijo es o no es.

Me encanta su personaje, era la bomba hot del momento. Creo que toda farándula necesita de una Luciana Salazar. No me gusta mucho cuando se ponen finas. Toda la vida fue la que se ponía en bolas y el personaje hot y en un momento empiezan a pegar trajecito por la rodilla.

Un montón, mirá a Moria [Casán], a Graciela Alfano. Es la actitud lo que les cambia, pegan un marido con plata y cambian la actitud. Es como que se olvidan del pasado. Quieren ser algo que no son naturalmente y queda forzado. No somos Juliana Awada [risas].

Porque no hay otra cosa. ¿A quién vamos a poner? ¿Martín Seefeld? Ya envejecieron los que teníamos. Matías Alé a mí no me parece un latin nada. Es un señor fachero, es simpático, pero me parece que no hay otra cosa y quedó él en ese puesto.

Yo te voy por más rockeros. Soy hija del rock. Un Juanse... Pero platónicos, eh. Iría más por ese lado. Para amante, no sé si para marido. Los rockeros para marido no te lo recomiendo, lo he visto en casa, pero sí para amantes.

Sí, también es músico, pero es productor, sí. Más tranquilo.

Celeste Cid. La amo. Es mi novia imaginaria, pero también amiga. Me cae bien, no sé, es auténtica.

-Es Celeste Cid, no hay otra. No hay Juanitas Viales que le lleguen a los tobillos.

Sí.

Sí, cuando era joven. No me acuerdo ya. Ahora soy una señora, como diría Gisela Bernal.

Lo tengo chequeado, tiene la misma cara que el padre. Así que eso te hace señora.

Sí, uno más, por lo menos.

No, no hay otra como mi madre. Mi mamá es divina, es de las que dejó de trabajar para criar cuatro hijos ella sola. Nunca tuvimos una niñera, nunca nos cuidó nadie que no sea mi mamá, cosa que hoy en día es muy difícil, porque todas trabajamos. No sé mi papá. Padre sí, creo que soy mejor padre que mi padre [risas].

Yo creo que es algo natural, porque tengo mucho amigo que ha derrapado, que se ha excedido en probar cosas que no tenía que probar y termina mal... A mí hay cosas que nunca me llamaron la atención; no sé si por la infancia que tuve, porque eran cosas muy naturales, que después de grande no terminé megadrogada en el piso en una fiesta.

No he probado muchas drogas. Marihuana, nada más.

No, con nada. Mirá que fumé cigarrillo durante diez años, y de un día para el otro lo dejé para molestar al que era mi novio, que fumaba mucho y yo lo quería cagar a pedos. O cerveza, que tomo todos los días de la vida, pero el día que quedé embarazada dejé de tomar por dos años. Tengo una parte descontrolada y una muy controlada, entre las dos vamos tirando. Si un día me ves en una zanja, no sé.

Sí.

Mi infancia, por supuesto. Todo es culpa de mi padre y de mi madre, creo que todos vamos a terapia para eso.

Ay, soy tan poco excesiva, necesito un exceso. Hoy en día te digo que mi máximo exceso es tomarme dos gin tonic por día y ver una serie en el sillón. A veces, igual, meto una salida hasta las seis de la mañana, porque tenemos un arreglo ahí en casa, que se puede.

Sexo con mi marido, una vez por semana. Flojo, pero nos vemos sábado y domingo nada más nosotros.

Porque tenemos horarios cruzados. Yo me levanto a las seis de la mañana y vuelvo a las cuatro de la tarde. Él se va a las tres de la tarde y vuelve a la una de la mañana, cuando yo ya duermo. Nos vemos sábado y domingo, real.

Creo que sí. Soy de las que "Ojos que no ven...". Para mí no hay que buscar, no hay que revisar celular.

No.

Yo siempre te interpreto sexual todo lo que me preguntes, para mí todo va al sexo. Creo que no hay que cumplir nunca todas, si no, te aburrís para siempre.

Un bar.

Primero, ¿por qué suponés que estuve con más de una persona en un cuarto? [risas]

¿Intuición femenina? Cuatro y no te voy a dar detalles.

En total, creo que en total. Tuve que pensar.

Ay, millonaria, tirando al techo, con cinco pibes.

Hombres, no hijos [risas]. ¿Dónde me vas a encontrar? No sé, ¡qué miedo! Espero que con un hijo más y en radio. En televisión no sé.

Con mi marido actual... Vemos, vamos renovando el contrato anual. Trato de no pensar tanto a futuro. Me da miedo, porque siempre podemos morir antes.

-No, no miedo, pero ves tantas cosas que pasan que no puedo planear nada a futuro, porque, ¿si salgo y me pisa un camión? Es muy negativo pensar así, pero es una forma de vivir. Para mí es culpa de mis padres. Lo voy a hablar en terapia esto de que siempre estoy a punto de morir.

Agradecimiento: ?Romina Sala, Peinado y Maquillaje. TW: @RSimagensocial