Cuando se concedió una de las primeras entrevistas con el ex atleta Bruce Jenner, poco se sabía de lo grande que sería esa historia. Jenner, que había ganado una medalla de oro en decatlón para Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de 1976 en Montreal, fue durante un tiempo, en los años 70 y 80, el estereotipo de la masculinidad de todos los estadounidenses. Más tarde, llegó a alcanzar un nivel diferente, pero igual de penetrante de fama como padrastro de Kim Kardashian en el exitoso reality show "Keeping Up With The Kardashians".
Pero lo que ha dejado nada tiene que ver con el atletismo o la televisión. Jenner se encontró en medio de una transición de género y la revista Vanity Fair siguió la crónica de la aparición de Caitlyn, el verdadero ser de sexo femenino que había estado escondido durante toda su vida.
Vanity Fair puso a Caitlyn en la portada de su edición de julio, con fotografía de Annie Leibovitz. La foto de Jenner, una versión encorsetada con brillo y lápiz labial, tuvo impacto inmediato. Jenner se unió a Twitter en el mismo día que esta cuestión golpeó los quioscos, acumulando más de un millón de seguidores en sólo cuatro horas, rompiendo el récord de rápida popularidad obtenido por el presidente de Estados Unidos Barack Obama. Personajes famosos como Lady Gaga, Anna Kendrick y Sam Smith tuitearon en su apoyo. Además, se lanzó el primer tráiler del reality de E! titulado "I Am Cait", documentando la transición de Jenner.
En julio, Jenner subió al escenario vestida de blanco por Versace para aceptar el Arthur Ashe Courage Award en los ESPY, destinado a honrar la valentía en el campo de atletismo. En un emotivo discurso, ella habló sobre la realidad cotidiana traumática que enfrentan muchos niños transgénero y fue aplaudida por un público que incluía a sus hijos, hermana y madre.
Por un momento, en medio de las luces intermitentes y el furor de los medios, pareció que el debate transexual había llegado a un punto crítico de aceptación general. No era sólo Jenner. Un año antes de su portada de Vanity Fair, Laverne Cox, una mujer transgénero afroamericana que protagoniza la exitosa serie de Netflix Orange Is The New Black, fue fotografiada en la portada de la revista Time con el título "El punto de inflexión transgénero". En agosto de 2014, el ex promotor de boxeo Frank Maloney anunció que ahora se conoce como Kellie y recibió el apoyo público de Lennox Lewis, entre otros.
En enero de este año, Transparent, una serie de comedia dramática de Amazon, mostró la reacción de una familia ante el descubrimiento de que el padre era transexual y así, ganó dos Globos de Oro además de recibir 11 nominaciones a los Emmy. En mayo, Andreja Pejic se convirtió en la primer modelo abiertamente transgénero que fue perfilada por Vogue y, dos meses más tarde, se anunció que la primera agencia de modelos transexuales del mundo abriría sus puertas en Los Ángeles.
"Vemos a las personas trans como hermosas", dijo Cecilio Asunción, el entonces director de la agencia Apple Model Management de Los Ángeles, Estados Unidos. "Nunca es una cuestión de si son hombres o mujeres, se trata de su pasión y compromiso de ser los mejores modelos que pueden ser".
Ese mismo mes, la cadena de televisión estadounidense TLC estrenó el reality "I Am Jazz", que sigue la vida de Jazz Jennings, una chica trans de 14 años de edad, además youtuber, que atrae regularmente alrededor de un millón de espectadores. The Danish Girl, una película basada en la vida de Lili Elbe –una de las primeras destinatarias conocidas de la cirugía de reasignación de género en 1920 en Copenhague– tiene previsto su lanzamiento a finales de este año y está protagonizada por Eddie Redmayne.
El debate que salió a la superficie
Hubo un tiempo en que las personas trans fueron objeto de burla injusta. Hoy en día la aguja se ha desplazado hacia una mayor aceptación. En algunas áreas esto ha ido acompañado de intentos de cambio en materia política. En Estados Unidos, por ejemplo, se anunció recientemente que los miembros transgénero de las fuerzas militares podrían servir abiertamente. En el Reino Unido, la Ley de Reconocimiento de Género de 2004 y en 2010 la Ley de Igualdad reconoció específicamente el cambio de sexo. El comité de las mujeres y la igualdad también ha dicho que investigará los niveles de la transfobia, el acceso al tratamiento en el sistema de salud británico (NHS por sus siglas en inglés) y los problemas que afectan a la juventud trans. La investigación, presidida por Maria Miller, ex ministra de igualdades, es la primera de su tipo en Gran Bretaña. Y en Argentina existe la Ley 26.743 conocida como Ley de Identidad de Género que permite que las personas trans sean inscriptas en sus documentos con su nombre y género de elección.
Internet ha sido de gran importancia en este cambio ya que ha permitido un mayor acceso a la información, apoyo y asesoramiento. Eso también significa que los Millennials y la Generazión Z sean más propensos a ver al transgénero como algo simplemente presente en su mundo y no excepcional.
Los casos públicos como Cox y Jenner ha llevado simultáneamente a un sentimiento más amplio de aceptación social, mientras que los avances en la ciencia médica significan que la idea de transformar radicalmente el propio cuerpo ya no sea algo extraño.
Según la académica Susan Stryker, una profesora de estudios de género y de mujeres en la Universidad de Arizona, "el persistente activismo" ha logrado que las "cuestiones transgénero se posicionaran pronto como la 'próxima gran cosa' en el progreso narrativo de los derechos civiles". Para Stryker, lo que estamos viendo ahora no es tanto un "punto de inflexión" sino un " hilo de agua corriendo por una llanura que con el tiempo esculpe un cañón".
La otra cara de las transformaciones
Hay una importante presión sobre los servicios de salud para hacer frente al creciente número de pacientes trans. También las escuelas tienen dificultades para hacer frente a los niños trans que son frecuentemente víctimas de acoso escolar –tanto de los maestros como de los alumnos–. En el empleo, lo más probable es que todavía se enfrenten a la discriminación, mientras que una gran cantidad de delitos transfóbicos no son declarados y no plantean un problema importante para la policía.
Una encuesta realizada el año pasado de más de 2 mil personas conducida por Pace, una organización benéfica de salud mental, encontró que el 48% de las personas trans menores de 26 dijeron que habían intentado quitarse la vida, mientras que el 59% por lo menos lo había considerado (en comparación, alrededor del 6% de todos los niños de 24 a 16 años en la población en general dicen que han intentado quitarse la vida).
Por cada Caitlyn Jenner o Laverne Cox o Jazz Jennings, hay una Lucy Meadows, un maestro de escuela primaria transgénero en Accrington, Lancashire, quien enfrentó la discriminación en los medios después de su transición y se suicidó en marzo de 2013.
Para las personas trans ordinarias, la historia tiende a ser de supervivencia diaria, destaca en un artículo el periódico británico The Guardian. En la mayoría de los casos no se cuenta con los "millones" de Caitlyn Jenner para conseguir la cirugía.
La transición de Jenner no ha proporcionado todas las respuestas a un conjunto complicado de preguntas. Pero es un ladrillo más en la pared. Marca la celebración de la diferencia sobre la igualdad, de la liberación por sobre la entrega, de la aceptación de la única y verdadera autopercepción sobre la identidad socialmente construida.