Éramos aristócratas, ahora somos un pibe humilde y valiente que llegó al cielo

Una fiesta de los hinchas y los jugadores más allá del resultado, razonable por el cansancio de este equipo que viene ganando todo. Y nuestros festejos recién comienzan. Vayan a ver la Copa, seguro se van a emocionar... ¡Puta madre, qué lindo es ser campeón de América!

¿Alguien quiere precisiones sobre el partido? ¿Después de ganar la Copa Libertadores es importante cómo jugamos contra San Martín de San Juan por una fecha más del absurdo e interminable un torneo de 30? ¿Luego de traerse de Japón otro título internacional ganado con la misma autoridad que regala este River en cada momento clave?

El partido será comentado, pero antes quiero compartir lo que viví. Me acerqué como tantos otros hinchas de River al Monumental para llevar donaciones para los inundados y ver de cerca la Copa Libertadores. Luego del ritual de fotos, me quedé contemplando la Copa y sentí lo mismo que en las vacaciones, cuando llegás a la playa y te parás en un médano mirando el mar y decís "puta madre, qué lindo vivir esto". Fue una sensación de felicidad, propia de las vacaciones. Me colgué un rato mirando la Copa y me emocionó que fuera nuestra. Y pensaba, "lo que le cuesta a todos los equipos conseguir esta Copa y ahora la tenemos ahí delante".

Cómo no disfrutar esto después de haber sufrido tanto con el descenso, con esa sensación que aparecía cuando los equipos más insignificantes nos sacaban puntos, de 'mirá si no ascendemos más', y la verdad es que está bueno. Mi amigo el cuervo Pablo Marchetti dijo hace poco en otro medio que no le gustaba nada el aire aristocrático de los hinchas de River, pero que luego del baño de humildad ahora es un pibe de barrio que va y pelea, y que lo gana bien, con buenas armas. Fuimos varias veces con mi amigo a ver River-San Lorenzo -cada uno a su popular- y siempre le ganamos, obvio. Y yo comenté su nota con una confesión: que ese sentirse superior del hincha de River nunca me gustó. Hoy, con la humildad de tocar fondo para aprender a resurgir, podemos decir que lo ganamos peleando, desde abajo. Hoy siento una felicidad completa.

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Todo eso me hizo volver conmovido, emocionado, al igual que mis amigos y amigas del grupo de Whats App de River que armé, porque era una revancha que nos merecíamos, los hinchas, los jugadores, todo el mundo riverplatense. Ahora no va a pasar que no festejemos un título por empachados. En 2001 ganamos un torneo local más, y en el último partido nos consagramos frente a Argentinos Juniors, que descendía. Mientras el país estaba en llamas, acorralado por las políticas extorsivos y destructivas que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le imponía al gobierno, yo no festejé nada ese título. Veía en River al poderoso que imponía condiciones, y a Argentinos Juniors indefenso cual gobierno de De la Rúa...

Yo no quería ser del FMI. Por eso el baño de humildad del cual habla Marchetti nos pone en otro lugar. Y este equipo también. Por va y pelea, batalla, mete, este River es el más copero de la historia, por lo que gana pero por sobre todo por cómo juega los partidos. Ganando 3 a 0 la final de la Copa, juego el último minuto de adicional con los dientes apretados, como si estuviéramos medio a cero... Y eso yo no lo he visto nunca en River, desde que fui por primera vez a la cancha en 1979.

Perdimos contra San Martín de San Juan, en un partido que se juega a horas de llegar, luego de un viaje interminable a Japón, iniciado a 24 horas de ganar la Copa Libertadores. Aún con un jugador más, San Martín se armó bien atrás y sacó un resultado justo, más allá de los intentos de River, desordenados, con vorágine pero sin claridad, frente a un equipo que parecía que defendía con 15 por cómo se desdoblaban. Nos importa, porque queremos pelear también en el frente local, pero perdimos el partido menos importante de los últimos dos meses, así que, muchachos, a seguir festejando la Copa Libertadores, la Suruga y los títulos que por fin, en justa hora, nos reconocieron. Y vayan a ver la Copa Libertadores al Museo River. Con tiempo, no apurados, entren y contémplenla, y luego díganme qué se siente...

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