Resumir aquí todo lo escrito sobre el Libertador sería inabarcable. Baste decir que, luego de que Bartolomé Mitre sentara las bases de la historiografía sanmartiniana, una serie de obras en la misma línea, pero con intención hagiográfica, fijaron su imagen en el bronce, fueron las diferentes corrientes revisionistas las que empezaron a llenar algunas lagunas y a interesarse en algunos de los conflictos y secretos o misterios de su trayectoria: las logias, la entrevista de Guayaquil, el conflicto con el grupo rivadaviano, su partida a Europa... Estas indagaciones constituyeron un aporte pero con frecuencia quedaron demasiado teñidas de polémicas presentes.
En tiempos más cercanos, San Martín ha vuelto a ser tema y aunque siempre resurgen las viejas y con frecuencia estériles polémicas –masón o católico, agente o patriota, monárquico o republicano- existe un enfoque más centrado en sacar a la luz los aspectos de su trayectoria y personalidad que la historiografía tradicional eludió.
Entre los últimos trabajos novedosos sobre el Libertador, se puede mencionar –y la lista no es exhaustiva, desde ya- los de Rodolfo Terragno y Felipe Pigna, así como las indagaciones del veterano periodista Armando Rubén Puente –radicado en España desde hace tiempo- sobre el exilio de San Martín- y también el último trabajo del historiador inglés John Lynch, San Martín, soldado argentino, héroe americano.
Lynch es también biógrafo de Simón Bolívar y su libro dedicado a San Martín busca reequilibrar las cargas a favor de este último. "San Martín ha sido descripto como el hombre olvidado de la independencia de América del Sur y es verdad que ha quedado a la sombra de Bolívar", decía el propio autor. Sobre el libro de Lynch la revista The Economist, dijo que representaba "un valioso correctivo de los más fantasiosos derroches de bolivarismo que se esperan para las conmemoraciones de los bicentenarios". Es verdad que los historiadores, incluso argentinos y Bartolomé Mitre el primero, han insistido en presentar la entrevista de Guayaquil como una cordial reunión entre dos grandes, cuyo desenlace no presentaba ninguna faceta oscura.
Pero, como bien se pregunto el historiador nacionalista Carlos Steffens Soler, ¿por qué renunció San Martín y no otro? Sobre todo, ¿por qué' si el Libertador era tan grande, algunos historiadores hablan de su renunciamiento como de un suceso "venturoso"?
A poner las cosas en su lugar apuntan estos nuevos historiadores. Es también el caso de Felipe Pigna en iLa voz del gran jefe/i (Planeta, 2014), una investigación en la que desentrañó no sólo la vida pública y privada de San Martín, sino que también abordó la construcción posterior que hizo la historia liberal argentina. A este autor le interesó destacar el San Martín político. Así lo dijo en una entrevista con Infobae en ocasión de la publicación de La voz: "San Martín es una persona que pone en problemas a la historia liberal tradicional, porque si hacemos una biografía honesta hay que hablar necesariamente de sus dos grandes enemigos que son dos figuras emblemáticas del liberalismo argentino: Bernardino Rivadavia y Carlos María de Alvear, han hecho un milagro muchos al escribir historias de San Martín sin mencionar este conflicto que es nodal en su vida, no se puede disimular".
"El San Martín político estuvo en conflicto con el poder central. Su gobierno en Mendoza disgustó tanto al poder central que Alvear lo destituye, envía un reemplazante provocando una verdadera pueblada y eso convierte a San Martín en uno de los tres gobernadores de la época revolucionaria plebiscitado por su pueblo: Güemes, Cantoni y San Martín", afirmó el autor.
En La voz del gran Jefe hay también una revisión crítica sobre su supuesto origen mestizo, sobre el que escribió el historiador Hugo Chumbita en el libro iEl secreto de Yapeyú. El origen mestizo de San Martín/i, que publicó en 2001 y que levantó una gran polémica en ese momento. Chumbita sostuvo que San Martín sería hijo del español y padre de Carlos María de Alvear, Diego de Alvear y de una india guaraní que prestaba servicio en la casa de los San Martín en Yapeyú cuyo nombre era Rosa Guarú. Para este historiador, que se basó en un libro de memorias de María Joaquina de Alvear y Sáenz de Quintanilla, hija de Carlos de Alvear, Alvear habría entregado a José de San Martín al matrimonio formado por Juan de San Martín y Gregoria Matorras.
Otro trabajo reciente (fines de 2014) es el de Rodolfo Terragno, quien dedicó las últimas tres décadas a indagar y escribir sobre el Libertador. iJosefa. Biografía de María Josefa Morales de los Ríos, la amiga secreta de San Martín/i, es el título del libro que el ex Senador publicó en Sudamericana. Se trata de un estudio que lo llevó, entre otros destinos, a investigar en España, Inglaterra, Uruguay y Argentina, y en el que aporta documentos inéditos.
Este es el tercer libro que Terragno dedica a aspectos desconocidos de San Martín. Aquí se trata de una mujer que compartió grandes momentos con San Martín en Mendoza mientras se preparaba el Ejército Libertador. Antes, había tenido un papel destacado durante las invasiones inglesas junto a su marido Pascual Ruiz Huidobro, que era gobernador de Montevideo. Cayó prisionera y fue llevada a Inglaterra. De regreso en el Río de la Plata participó de los salones donde se gestó la Revolución de Mayo. La Asamblea del año 13 le otorgó un subsidio de por vida y se instaló en Mendoza. Allí ,ayudó a la formación del Ejército de los Andes y actuó como espía del general San Martín y fue su íntima amiga y confidente. Durante años fue albacea de sus bienes en Mendoza.
Con anterioridad, Terragno había publicado iDiario íntimo de San Martín/i, que se convirtió en Best Seller y que existe en versión de bolsillo. En ese libro, el periodista, político y escritor reconstruye la vida del General en Londres durante 1824, un año clave que permite descubrir la destreza política del Libertador. Antes publicó iMaitland y San Martín/i (Universidad Nacional de Quilmes, 1998), resultado de sus investigaciones durante el exilio en Inglaterra, publicado casi veinte años después del hallazgo de los documentos que lleva el nombre del militar escocés Thomas Maitland que había concebido un plan muy parecido al que llevaría adelante San Martín entre 1814 y 1821. Según Terragno lo hizo en 1800 en Londres: "El plan fue recibido y considerado seriamente por el gobierno de William Pitt El Joven", escribe en las primeras páginas.
Novedosos son los aportes hechos por Armando Rubén Puente quien indagó en la vida de San Martín en Grand-Bourg. En iHistoria de una amistad. Alejando Aguado y José de San Martín/i, brinda una imagen muy diferente a la del ostracismo apacible y silencioso en el que colocaron al Libertador sus primeros biógrafos.
Puente relata que, a partir de 1832, cuando San Martín entabla una amistad con el banquero español Aguado en París, empieza a frecuentar a muchos personajes destacados de la sociedad francesa y europea de la época. "Sus años en París los dedica a la lectura, el teatro, el paseo, los amigos, dijo Puente en entrevista con Infobae. Entre 1831 y 1836 sus amigos americanos en Francia son chilenos y peruanos, no hay argentinos entre ellos. Trata sí a los representantes diplomáticos argentinos, pero en las fiestas patrias y poco más. En el Río de la Plata es olvidado un tiempo hasta que los hijos de los militares que hicieron la guerra de independencia con él empiezan a viajar a Europa y quieren conocerlo. Eso pasa a partir de 1836, 1837".
Como explica en una columna en esta misma edición, Armando Puente prepara ahora un nuevo libro sobre los años previos a la venida de San Martín a Sudamérica en 1812.
Cabe esperar que este nuevo interés en nuestro prócer máximo contribuya a seguir iluminando aspectos ocultos y olvidados de su vida y reavive el atractivo por el estudio de su personalidad y trayectoria.