La Semana de la Moda en Buenos Aires llegó a su fin. Diseñadores consagrados y emergentes nacionales mostraron sus apuestas para el verano 2016, tanto en desfiles como en showrooms abiertos, del lunes 10 al viernes 14 de agosto. Por primera vez, la entrada fue gratis y el único requisito fue la previa acreditación por la página web.
La propuesta de esta edición se basó en la amplia variedad de plataformas de marcas reconocidas que, además de ofrecer sus productos para la venta directa, brindaron actividades interactivas que incluyeron al público.
Esto abrió un abanico de diversas posibilidades para los desfiles, que ahora cuentan con: charlas informativas sobre temas variados, decoración manual de zapatillas, aprendizaje sobre técnicas de maquillaje, y hasta cabinas de fotos para los fanáticos de las selfies.
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Como ya es costumbre, los diseñadores emergentes tuvieron gran protagonismo en la grilla. Apoyados por la Ciudad de Buenos Aires ocuparon el horario de las 18 todos los días. Se logró un gran equilibrio entre ellos y las marcas consagradas de la industria, al contar ambos con las mismas oportunidades de participación.
En comparación a otras ediciones, la concurrencia no fue la esperada. Si bien el clima no acompañó en la decisión del público, la publicidad del evento fue escasa. La información de algunos desfiles no fue precisa y se prestó a confusiones. Además, la agenda presentó casi una hora de retraso.
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La sala performática, la apuesta fuerte de este año, tuvo una gran aceptación del público que se mostró participativo ante las distintas actividades. Más allá de esto, la oferta de desfiles fue variada y para todos los gustos.
El cierre estuvo a cargo de: Juan Hernández Daels, Mariana Dappiano, M.I.A, Andrea Urquizú, Allo Martínez, Nous Etudions y una fiesta a cargo de Swatch.
Informe: Belén Deluca