El robo de perros de razas caras es un delito que comenzó hace ya varios años pero que en la actualidad registra un aumento de casos preocupante. Se registran casi 1.000 por año en la Ciudad y el Gran Buenos Aires.
Se trata de un animales muy cotizados, que generalmente se venden en ferias e Internet. Los delincuentes prefieren los animales pequeños, ya que son fáciles de transportar en el momento del robo. Aprovechan el descuido de sus dueños en la puerta de un supermercado o en el jardín de las casas y se los llevan. Lo cierto es que es un negocio muy lucrativo: cada animal cuesta entre 7 y 10 mil pesos y puede llegar a ser vendido a mitad de precio.
También son usados para hacerlos tener cachorros y así maximizar los ingresos. Incluso hay casos en que los ladrones se comunicaron con los dueños para extorsionarlos. Si bien no es un delito que sea denunciado ante las autoridades habitualmente, hay ONG que registran la cantidad de hechos que se vienen registrando en los últimos años.
Las razas más robadas son el Cocker, Yorkshire, Bulldog Francés, Pug y Caniche Toy. Son pequeños y de gran valor. "En general los robos se producen en la puerta de los supermercados, cuando los dueños los dejan atados. También son habituales los casas que tienen jardines adelante. O directamente los roban en el auto. Los casos de arrebato o robo directo ya no son tanto", dijo al matutino la administradora del sitio Red Mascotera, organziación que se dedica a conectar gente que perdió a su mascota.
El robo de mascotas puede encuadrarse en el artículo 162 del Código Penal, bajo la figura de hurto de una cosa mueble. Su pena va de un mes a dos años de cárcel.