Los gestos, la alegría y el singular discurso de Keiko Fujimori al recibir sus credenciales como presidenta de la República
Serena, firme y sin perder la compostura ante una sala desbordada, la presidenta electa tomó el control de la ceremonia incluso antes de pronunciar una sola palabra, y dejó en su discurso una advertencia clara al país que gobernará desde el 28 de julio