¡Vengan a dudar ahora! Se ganó y se jugó bien, como le gusta al hincha de River, a Gallardo, evidentemente a estos jugadores y como la historia del club obliga. A veces se gana porque un jugador se destacó, tuvo un gran partido y se encargó de hacer los goles o evitarlos. Otras veces, por suerte o errores de los demás. Este River está demostrando que es capaz de ganar los partidos de una forma lapidaria: imponiéndose desde el juego.
En este última Final, los locales salieron a buscar el gol para empatar la serie, con todo, en los dos primeros minutos metieron dos córners, arrimaron jugadas al área de River y anticipaban en el medio. River era superado y en otras circunstancias nos hubiéramos habituado a tener que resistir la presión varios minutos. Pero no fue así: el equipo entendió que tenía que cambiar el trámite del encuentro, y recuperó la pelota, obligó a San Lorenzo a jugarle de contra, hizo que el partido se desarrollara de la mitad hacia tres cuartos, acelerando cuando había chance de desequilibrar.
San Lorenzo volvió a atacar al Millonario en una parte del segundo tiempo y de nuevo River recuperó la pelota y cambió el trámite del encuentro. Para lograr esos cambios, un equipo tiene que tener muchas cosas: temple, pero a la vez serenidad; orden y generosidad, despliegue pero inteligente para no descuidarse, arriesgar sin entregarse. Todo eso hace River cuando se ve superado, y el miércoles a la noche salió a la perfección.
Volvieron Sánchez y –sobre todo- Rojas. El uruguayo no había bajado tanto su nivel como sí lo había hecho Rojas en los últimos partidos de 2014 y River lo sintió. Se ganó igual la Sudamericana, pero se sintió el bajón desde el juego. Cuando en el medio ellos dos están bien, River es otro. Pisculichi mostró su facilidad para aclarar el juego de siempre, Mora estuvo muy activo aunque más para bajar a tocar y colaborar que en el área. Atención con Kranevitter, que de a poco va recuperando el nivel que hizo que se ganara la selección. La defensa recuperó el orden y el nivel del segundo semestre del año pasado, tal vez con Funes Mori un poco atolondrado para despejar, para mi gusto.
Lo que Gallardo trajo a River es un sistema, una identidad, un concepto que los jugadores entendieron y supieron aplicar de inmediato. En este 2015 el equipo quiere repetir y parece que la brújula está intacta.
Tenemos por delante algo que todos los hinchas de River ansiamos repetir: la Libertadores. Es un torneo complicado, donde se camina por la cornisa luego de la clasificación en grupos, así que es necesario hacer foco en ese torneo. Ojalá sea la elección del capitán Gallardo. Mientras, sigamos disfrutando otro título, el primero del año, el cuarto en 9 meses, el que desde la vereda de enfrenta menosprecian, pero festejan una copa de verano... ¡Vení, chocá estos cinco, que River es campeón de nuevo!