"Las personas mienten, pero la escena del crimen no"

Gastón Intelisano, técnico forense y escritor de novelas policiales, habló con Infobae sobre su último libro, "Error de cálculo", y explicó cómo su trabajo "oficial" repercute en su literatura. "Es mejor creerle a la evidencia que a un testigo", aseguró

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Gastón Intelisano pasa más horas con muertos que con vivos. Está habituado a rodear mesas en la que yacen cadáveres y detenerse en cada mínima señal que esos cuerpos le marquen para poder descifrar cómo y por qué murió. "Las autopsias son como un rompecabezas", dice este Licenciado en Criminalística que trabaja como técnico forense en el Departamento Judicial de Lomas de Zamora y que dedica parte de su tiempo a su otra pasión: la literatura policial.

Gastón no sólo intenta darle sentido a esas piezas desarmadas, cuando sale de su trabajo, se sienta en su casa y comienza otra composición. Se termina la realidad y empieza la ficción. Intelisano es escritor, lleva publicadas tres novelas policiales que componen la saga del forense Santiago Soler, que trabaja en Mar del Plata y recuerda a aquellos viejos investigadores que entregó la literatura policial movidos por la búsqueda de la verdad, el rastreo de indicios y la soledad.

Intelisano estuvo en la redacción de Infobae para hablar de su última novela, "Error de cálculo" (Vestales), que tiene como punto de partida la aparición de una familia carbonizada. Intelisano utilizó ese crimen atroz que años atrás conmovió a la sociedad argentina conocido como "la masacre de Flores".

Se retroalimentan: mi trabajo me da material. Los casos que veo todo el tiempo pueden darme ideas, así voy tomando detalles de cada caso y después pudo utilizarlos en mis novelas, en las situaciones o en los diálogos. Es también una forma de procesar todo lo que yo veo, una forma de exorcizar todo. Uno convive con la muerte y el dolor. Puedo reconstruir todo lo que le pasó a una víctima a través de una autopsia y lo transmito en la novela pero de una forma que no sea tan terrible para que el público pueda asomarse a ese mundo pero de una manera más tranquila. Te llevo a ese mundo en el que yo estoy pero desde un lugar seguro.

El secreto es tomar distancia. Si uno lo ve desde un punto de vista científico, desde un enigma que hay que resolver, una autopsia es una forma de resolver un rompecabezas, te llegan todas las piezas desarmadas y vos con lo que vas viendo vas armando un caso y llegás a una resolución o no. No siempre se llega a una resolución. Siempre hay que tomar esa distancia necesaria pero sin deshumanizarte porque hay que pensar siempre que esa persona fue el padre de alguien, el hijo de alguien o el amigo de alguien. Verlo desde el punto de vista humano pero con cierta distancia para que no te afecte porque sería muy terrible.

Sí, te hablan a través de un lenguaje que vos empezás a entender con la experiencia y con lo que vos estudiás. Es como un lenguaje braille que vos sabés que si hay determinado elemento te va a señalar para esa dirección, si hay otro para otro y que sumando todo eso que el cuerpo te va diciendo a través de golpes, fracturas y de determinados elementos que aparecen en un autopsia llegás a un resultado que, a veces, necesitás ver en el microscopio porque a simple vista no encontrás qué es lo que acabó con la vida de esa persona.

Ese es el principio de transferencia, que es uno de los principios básicos de la criminalística: toda persona que entra a un lugar que puede ser el asesino, trae cosas con él que quedan en el lugar y, a su vez, cuándo el asesino se va se lleva cosas que eran del lugar al que entró. Ese principio de transferencia muchas veces nos da la información si la persona estuvo ahí, o sea la podemos ubicar en tiempo y lugar y, a su vez, en la persona podemos encontrar rastros, por ejemplo le quedó un tipo de polen o de hoja. Ese intercambio que hay te termina dando información. En la víctima también a veces queda rastros del asesino, un pelo, una fibra o un tipo de ropa. Hay un montón de elementos que dejan rastros que a veces son invisibles y que necesitás un tipo de luz ultravioleta para verlo, pero con esos elementos ubicás a la persona en el lugar del hecho.

Es un criminalista que trabaja para la Policía de Mar del Plata. Está en los treinta y pico. Siempre aclaro que no soy yo pero tenemos cosas en común, aunque traté de darle característica que no tengo. Por ejemplo, él maneja y yo no.

El tipo de policial que hago no va en la misma línea que el policial argentino porque desde que empecé a estudiar tengo contactos con Policías y Gendarmes o Prefectos, vi como trabajan y me di cuenta que hay mucha gente que quiere hacer bien su tarea. Además de contar una historia y tratar de trasladar el mundo forense a nuestro país, también quise mostrar que hay policías buenos, que la Justicia a veces funciona y de hecho nuestra Policía Federal prepara muchas policías de otros países. Me interesaba mostrar también eso, que hay mucha gente que le importa que se resuelvan los casos y que se prepara y estudia.

Todo lo que hace humano a una persona está en el frontal, es lo que hace que una persona tenga empatía, que no quiera hacer actos delictivos o lastimar a otra persona, ahí está todo lo que limita las malas acciones, esta teoría dice que si una persona tiene un traumatismo en esa zona esa barrera se cae. Hubo un caso de una mujer con la que hicieron un experimento en el cual trabajaban con esa zona y una mujer que era muy tímida y muy callada se ponía a decir barbaridades y malas palabras y después le mostraban el video y la mujer no podía creer que era ella, justamente habían inhibido esa parte del frontal que frena lo pasional y la mujer parecía otra persona. De hecho, cuándo se empieza a ver en la historia de muchos asesinos se encuentran maltratos en la infancia. Hubo un caso de un asesino al que la madre le pegaba con un palo. Está dividida la opinión, pudo haber sido ese maltrato que tuvo de chico o no. Por ejemplo, hay quienes creen que los psicópatas nacen, quizás ese hombre ya tenía un componente psicopático, pero hay una corriente que cree que ese tipo de lesiones puede generar ese cambio de comportamiento y personas que eran "normales" hasta determinada edad y después de un golpe se hacen delincuentes o violadores.

Claro, que hay algo que cambió y provoca el cambio de comportamiento.

Hay casos de videntes que han trabajado, yo soy bastante escéptico y comparto la visión de mi personaje Santiago que no se lleva bien con eso. Si vamos a las pruebas, hay muchos casos que se han resuelto –no tanto en Argentina pero sí en Estados Unidos- en los que han intervenido videntes y se llegaba a la resolución porque decían hay que buscar en tal lugar o zona y eso llevaba a una pesquisa y se encontraba el cuerpo o se han encontrada personas que estaban secuestradas. Creo que es un último recurso cuándo no queda otra, a veces en una investigación todo ayuda.

En las pruebas. Hoy se da más importancia a una evidencia científica, por ejemplo se encuentra un tipo de hoja que es de un árbol que estaría en tal zona y eso te lleva a determinado lugar, o se encontró una mosca que pone huevos en determinado momento y eso te va llevando a un lugar, una época o un determinado clima y te permite tener una idea sobre si se movió el cuerpo.

Uno se va nutriendo de libros de texto y también de ficción, muchas novelas se escriben leyendo esos libros de texto y así es como que terminás leyendo algo que es real y entonces sirve.

Sí, las personas mienten, pero la escena del crimen no, en efecto, porque una persona te puede decir, por interés o por cualquier motivo, que no estuvo ahí o que tal persona no estuvo ahí, pero una mancha de sangre, un cabello o una fibra no te va a mentir. Si una persona estuvo y dejó una evidencia, te va a señalar. Es mejor creerle a una evidencia que a un testigo.

Muchas veces se investiga bien, se tienen todas las pruebas, se tiene al acusado pero a la hora que llega a Tribunales los abogados –y con esto no quiero ponerme en contra a todos los abogados- empiezan a poner trabas y tienen un montón de recursos para tirarte abajo una pericia. Muchas veces tenés todo para que se resuelva pero por un detalle mínimo se tira abajo toda la investigación y todo lo que trabajaste y aportaste se cae y hay que empezar de cero. Por eso muchos casos no llegan a buen término. Uno pone todo lo que encuentra y hasta te da la idea de un sospechoso pero, cuándo entran los abogados, sonamos.

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