Tienen el mismo nombre, George Bush, y ambos ocuparon la Presidencia de los Estados Unidos. Son el segundo par de padre e hijo que llegan a la Casa Blanca: John Adams fue el segundo mandatario del país y John Quincy Adams, el sexto. Pero los Bush son los únicos que dejan un testimonio íntimo, el libro 41: A Portrait of my Father (41: Un retrato de mi padre) en el que George W., el presidente número 43 del país, cuenta la vida de su antecesor, George H. W., desde su perspectiva y en sus palabras.
John Adams no pudo viajar a Washington para asistir a la asunción de su hijo; estaba enfermo y murió poco más de un año después. George Bush padre, a los 90, estuvo en la presentación del último libro de su hijo -autor también del best seller Decision Points (Aspectos decisivos), una autobiografía sobre su tiempo en el poder-, acompañado por la ex primera dama Barbara Bush.
La historia del libro se remonta a los meses que siguieron al término del segundo mandato de Bush hijo, cuando se retiró a su casa de Texas. Cuenta The New York Times que un día el ex presidente recibió a la hija del historiador David McCullough, quien escribió sobre John Adams. La mujer le comentó que su padre había lamentado que Adams hijo no hubiera dejado una memoria de su padre. Bush pensó que él tenía la oportunidad de dejar ese registro histórico.
Si en la actualidad se han revalorizado algunos aspectos de la presidencia de Bush padre, ha sido en parte en comparación con los dos periodos de su hijo en la Casa Blanca, cuando se tomaron decisiones controversiales en un arco de temas desde los impuestos hasta la seguridad nacional, desde la autorización de técnicas de interrogatorio hasta la desregulación del mercado hipotecario que causó una crisis comparable con el crack de 1929.
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El cotejo entre los Bush ha sido recurrente para la prensa y los políticos. Se han juzgado sus modales (elegantes los del primero, sueltos los del segundo), sus políticas (moderación republicana de la vieja escuela en un caso, neoconservadurismo y la ambición de cambiar el mundo en el otro) y sus ideas (reflexivas en el padre, visionarias en el hijo). El tono de 41 es diferente: no hay paralelos sino una admiración expresa y una emoción recurrente.
Quien espere revelaciones sobre las dos guerras del Golfo, por ejemplo, se va a decepcionar. Apenas se menciona: "Yo no traté de 'terminar lo que mi padre había comenzado', como han sugerido algunos. Mi motivación fue proteger a los Estados Unidos, como había jurado hacer".
En cambio, va a encontrar lo que Bush hijo ha llamado "una historia de amor" sobre su padre. El libro recorre la vida entera del ex director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), vicepresidente de Ronald Reagan y presidente por un periodo, derrotado en su intento de reelección por Bill Clinton. Al hijo lo enorgullece la vida del padre desde los inicios: "Pocos pueden mostrar la trifecta de héroe de guerra, Phi Beta Kappa y capitán del equipo de baseball [en la universidad de Yale]".
Cuenta su participación en el frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, su renuncia a un trabajo estable para aventurarse en un negocio pionero de petróleo en Texas, su comienzo en la política como representante en el Congreso, su experiencia en diplomacia como representante ante las Naciones Unidas y en China. Pero sobre todo ahonda en los aspectos personales.
Habla de la influencia que ejerció sobre la carrera política de sus hijos Jeb y el autor, del matrimonio con Barbara y hasta de la tragedia de la muerte de su hija menor, Robin, a los tres años, de leucemia. "En uno de sus últimos momentos con mi padre, Robin lo miró con sus hermosos ojos azules y le dijo: 'Te quiero más de lo que lo que puedo decir'. Papá repetiría esas palabras por el resto de su vida", escribió George W. Retrata a su abuela, Dorothy Walker, a la que otorga el crédito de haber enseñado a sus hijos cómo ganar y perder con elegancia y a experimentar la vida en plenitud. A lo largo del libro se repite que las prioridades de George H. W. fueron siempre la fe, la familia, la nación y el trabajo duro.
El libro -de 294 páginas y un valor de 28 dólares, aunque en Walmart se consigue por 16.13 y una copia firmada se cotiza a 147.95 en eBay- es, de tapa a contratapa, un panegírico afectuoso de la relación personal entre dos presidentes de la mayor potencia mundial que comparten el ADN.
Pero también es una atribución racionalmente discriminada de los méritos de cada quien, más allá de la admiración profunda: "
".
le dijo: "
".
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