Después de meditarlo los últimos meses, la tenista Garbiñe Muguruza decidió no competir con la bandera de Venezuela y, en su lugar, representará a España en la próxima FedCup y en los Juegos Olímpicos de 2016.
Es una de las grandes sensaciones del actual circuito femenino. Alcanzó los cuartos de final de Roland Garros tras dejar en el camino a Serena Williams, la número 1 del mundo, e hizo esforzarse a la rusa Maria Sharapova, que finalmente fue la campeona en Francia.
Muguruza, de tan sólo 21 años, es de la misma generación que otras promesas del tenis femenino como la canadiense Eugenie Bouchard. Su decisión fue seguir jugando con la nacionalidad española, la que comparte con su padre, José Antonio. La número 23 del ranking WTA tiene madre venezolana, pero se inclinó finalmente por representar a los europeos.
De a poco se convierte en una de las reinas del circuito. Ya ganó su primer torneo como profesional en Hobart, además de alcanzar la final de Florianópolis y, junto a la española Carla Suárez, se clasificó por primera vez para el Torneo de Maestros femenino, que reunirá la próxima semana en Singapur a las ocho mejores parejas del año.
Con Suárez forman un dúo con opciones de medalla olímpica. Conchita Martínez, la seleccionadora nacional de Copa Federación, se beneficiará con la decisión de Garbiñe porque ganó un baluarte para la máxima competición por países en el intento de regresar al Grupo Mundial.
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