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Para la Sala VII de la Cámara Nacional del Trabajo, insultar a un superior en el ámbito laboral no es causal de despido, tal el fallo conocido los últimos días. Pese a estar probado que el empleado le espetó "chupame la p..." y fue despedido, ahora deberá ser indemnizado porque no está configurado como una "injuria grave".


Martín Arroyabe, quien se desempeña como diseñador web, afirma seguro que "el tema del insulto fue como una excusa para echarme", además de denunciar que había una presión por parte de su jefe, que "me venía persiguiendo con el tema del laburo a cada rato, laburamos en una isla redonda y estaba todo el tiempo mirándome el monitor para ver qué hacía, qué no hacía".


Pese a aclarar que "soy un tipo respetuoso", aseguró en declaraciones a Vorterix que "seguía insistiendo y obviamente a uno se le puede escapar una puteada. Nosotros somos diseñadores, trabajamos un tiempo y descansamos", aclaró, a la vez que reconoció que el insulto se produjo "muy por lo bajo y yo me retiré afuera a fumar un cigarrillo".


Arroyabe declaró que "hace más de siete años que trabajaba ahí, gané premios para la empresa, era uno de los diseñadores principales. La puteada fue accesoria. En todas las empresas uno se encuentra con jefes que son de otro mundo, te presionan, te manipulan y hay personas que no reaccionan por miedo".


Incluso, dejó aclarado el motivo principal del conflicto, el detonante del posterior despido: "Estábamos flojos de sueldo y armamos una carta con los chicos, y al otro día me encontré con el despido y la excusa fue que yo le había proferido un insulto, fue una excusa para poder echarme".


Respecto de las posibles disculpas posteriores, aseveró que "no estoy arrepentido, no le pedí perdón, Él ya venía haciéndome una persecuta bastante jodida y hay personas a las que no hay que pedirles perdón. Hay un momento en que uno se cansa".


"Considero que no asiste razón a la demandada (la empresa empleadora, Webar Internet Solutions S.A.) cuando sostiene que el hecho invocado y probado habría sido de tal gravedad como para justificar por sí mismo el despido incluso ante la antigüedad del actor y la ausencia de antecedentes disciplinarios", reza el fallo de las juezas Estela Ferreirós y Beatriz Fontana.