"Yo te conozco de memoria, sé todo acerca de tu carrera. Vas a perder 2 kilos y marcarás 25 goles esta temporada". Marcelo Bielsa agarró a André-Pierre Gignac cara a cara en su llegada y fue claro en el mensaje. Los 48 partidos que miró del Olympique Marsella en la temporada pasada, fueron acompañados por una vasta investigación para conocer a fondo a sus futbolistas. Éste delantero tenía un potencial sin igual, pero faltaba alguien que logre 'domarlo' y cambiarle la cabeza. El "Loco" lo sabía e intentó alcanzar su objetivo.

En 9 fechas disputadas de la Ligue 1, Gignac ya marcó nueve tantos y es la máxima figura del Olympique Marsella sensación, además de ser líder de la tabla de goleadores por encima de figuras de la talla de Zlatan Ibrahimovi? y Edinson Cavani. Lentamente los resultados de la 'Gestión Bielsa' se van visualizando y una de las grandes promesas francesas empieza a explotar a los 28 años –en diciembre cumplirá 29–.

Por detrás, cuenta una singular historia que lo acompañó hasta aquí. Hijo de gitanos, fue adoptado por los Manouches –la población gitana de Francia–. Vivió en casas rodantes al estilo de esta etnia, ayudó a su familia vendiendo ropa en ferias y cazaba ciervos y conejos para comer. Entre esa vida nómada, Gignac despuntaba el vicio con la pelota, esperanzado con poder llegar a ser un profesional.

Con 18 años, "Dedé" abandonó la pequeña comuna de Lo Martegue, al noroesta de Marsella, para probar suerte en el Lorient, ubicado en la otra punta del país. Allí, sufrió problemas en los tobillos de ambas piernas y el rendimiento no fue el esperado por lo que debió recalar a préstamo en el Pau FC, de la Tercera División.

Una buena demostración ahí le valió el pase al Toulouse donde dio indicios de su potencial. Tirado por el sector izquierdo del ataque, debió esperar el cambio de entrenador y la venta del sueco Johan Elmander para ratificarse como un gran proyecto. A punto de irse porque no tenía espacio, el DT Alain Casanova lo frenó y le dio el espacio para que se luzca: 24 goles en 38 juegos para firmar la mejor tarjeta de su carrera. "Si Lyon pide 100 millones por Benzema, Gignac vale 120", disparó Sadran, Presidente del Toulouse, por entonces.

Pero con poco más de 23 años y una muestra de calidad, apareció su gran problema: el exceso de peso. Olympique Marsella lo llevó y debió convivir con las cargadas de las tribunas ajenas, desde las que le cantaban "un Big Mac para Gignac".

Con una irregular performance, su destino parecía estar lejos del Olympique Marsella en este temporada, pero el "Loco", puntilloso como pocos, estudió su pasado y llegó a una conclusión: debía lograr que su actual estrella baje de peso para que éste pueda lucirse.

"Dedé", que siempre soñó con ser como su ídolo Ruud van Nistelrooy, la está rompiendo en esta temporada y consiguió ser citado nuevamente a la Selección que dirige Didier Deschamps, aquel técnico con el que tuvo un encontronazo, al insultarlo luego de un partido del Olympique por Champions League a fines de 2011. Tensión que se incrementó cuando Deschamps, ya en la Selección, lo dejó afuera de la nómina para el último Mundial.

Su presente es otro, pero su esencia sigue siendo la misma. La caza continúa como su pasión principal, aunque si quiere mantener su nueva forma física debe cuidarse de las cenas familiares, ya que "ellos hacen suficiente comida para 100, incluso si hay sólo 30 personas". "Comemos y bebemos mucho, jugamos y nos vamos de caza", explicó sobre su vida familiar.

Mientras tanto, Bielsa apela a la modestia y no se hace cargo del cambio en el juego de este potente goleador. "¿Sus 2 kilos menos? No fueron gracias a mí, sino lo aplicaría conmigo mismo", explicó con su humor el "Loco" en una conferencia de prensa. Igual, "Dedé" se ocupó de reconocerle su tarea en el festejo del último gol que marcó en el agónico triunfo ante Caen.