Como ocurre con casi todos los productos que se comercializan en el mundo, también las a href="https://www.infobae.com/" rel="noopener noreferrer" drogas/a se adaptan a los precios del mercado de cada país. En otras palabras, sus valores se ajustan a las economías locales.
Según datos recopilados en el en el World Drug Report de las Naciones Unidas y recopilados en Havocscope, una de las mayores bases de datos de actividades ilícitas, la heroína es la sustancia más cara: en Nueva Zelanda, alcanza un valor de 530,9 euros el gramo y en Australia de 370 euros el gramo.
Más atrás aparecen países como Suecia (204,6 euros) e Irlanda (147). Los datos indican además que en Brasil cuesta 37 euros el gramo, en Colombia 14,87 y, en Ecuador, 9,62.
La metanfetamina, la droga que aparece en la serie Breaking Bad, aparece con valores por debajo de la heroína. Sin embargo, los países que aparecen a la cabeza del ranking son los mismos. En este caso, empero, Australia se erige como el país con los precios más altos: 474,6 euros, seguido por Nueva Zelanda (424,7) y Suiza (212,2 euros).
"No existe una inversión financiera más jugosa en el mundo que la cocaína", dice un periodista italiano
El mercado de la cocaína es distinto. A la cabeza no sólo está Australia, sino también los Estados Unidos. Ambos la comercializan a 222 euros el gramo. En Ucrania igual cantidad cuesta 140 euros y, en Dinamarca, 133,2.
El cannabis, una de las sustancias que en varios lugares del mundo se debate su despenalización, alcanza su precio tope en Chipre, con un valor de 29,38 euros por gramo. Mucho más barata es esta droga en América Latina. Así, por ejemplo, Ecuador la vende a 14,80 euros, Bolivia a 2,11 y la Argentina a 0,96.
"No existe ningún mercado en el mundo que sea tan productivo y tan rápido como el de la cocaína. No existe una inversión financiera en el mundo más jugosa que la cocaína. Ni siquiera las cifras récord que han alcanzado las acciones bursátiles se pueden comparar con los intereses que da la cocaína", concluye el periodista italiano Roberto Saviano en su último libro Cero, Cero, Cero.