Seguimiento del partido: Messi otra vez fue determinante para la victoria de Argentina

El capitán de la Selección se paró como organizador de juego y estuvo siempre rodeado por dos o tres rivales. Sin embargo, fue el conductor del equipo y con una apilada habilitó a Di María en el gol sobre el final

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El capitán de la Selección se paró como organizador de juego y estuvo siempre rodeado por dos o tres rivales. Sin embargo, fue el conductor del equipo y con una apilada habilitó a Di María en el gol sobre el final

Lionel Messi se visitó nuevamente de héroe y fue el salvador de la selección argentina para conseguir la victoria ante Suiza, evitar los penales y clasificar a los cuartos de final del Mundial de Brasil 2014.

El capitán tomó la pelota en la mitad de la cancha y empezó a apilar rivales a pura velocidad hasta llegar a la puerta del área. Abrió a la derecha para Di María, y el volante rosarino con un remate cruzado anotó el gol de la victoria.

Messi no había tenido un partido destacado, pero nuevamente con una jugada individual abrió un partido cerrado ante un rival que juntó mucha gente a su alrededor y se defendió agrupándose en su propio campo.

"La Pulga" se paró desde el comienzo como el conductor del elenco nacional. Delante de los volantes y detrás de los delanteros por el centro de la cancha, fue el armador de juego del elenco de Sabella.

Su principal aliado era Di María cuando el volante estaba en la izquierda. Messi tomaba la pelota e intentaba pasar para los costados, y en ese reparto el volante del Real Madrid fue el principal destinatario.

Sin embargo, el capitán argentino se ausentó por momentos, muy marcado. Rodeado por dos, tres y hasta cuatro rivales, a "La Pulga" se le complicó progresar en la cancha y muchas veces terminó chocando con los defensores.

En el primer tiempo un centro suyo, que controló el arquero, fue uno de los acercamientos más peligrosos, mientras que en el complemento tuvo un par de remates: uno se fue por arriba del travesaño y el otro lo atajó Diego Benaglio.

Llegando al final, su rendimiento cayó y hasta en algún momento hizo una mueca de dolor mientras tocaba la pierna, pero nuevamente se puso el traje de héroe y con una asistencia le sirvió el gol a Di María.

Recibió de Palacio en el centro del campo, pocos metros delante de la mitad de la cancha, se sacó de encima al primer defensor, avanzó a toda velocidad y abrió para el volante que con un remate cruzado definió el partido.