Aunque se los vincule al chat, a las redes sociales o a la tecnología moderna, los emoticones -esos símbolos gráficos utilizados para acentuar nuestras emociones- ya recorrieron un largo trecho. Gracias a ellos, los usuarios de internet pueden expresar ideas en forma más compleja y reflejar mejor su estado de ánimo. También permiten comprender más acabadamente el sentido de una frase.
Su invención se le atribuye a Scott Fahlman, un científico de la computación de la Universidad Carnegie Mellonn (EEUU) al que, en 1982, se le ocurrió combinar una serie de caracteres del teclado de la computadora para crear caras sonrientes. Propuso utilizarlas para las bromas. Sin embargo, al poco tiempo se dio cuenta de que, considerando las tendencias de la época, lo más conveniente y simple sería utilizar rostros tristes para indicar cuando no se tratara de un chiste.