A muchos les llamó la atención el saludo entre el director técnico de Alemania y Cristiano Ronaldo después del 4-0 de los germanos, por el Grupo G, en Salvador. Pero lo cierto es que Joachim Löw tiene una desagradable costumbre. Víctima del nerviosismo o simplemente por proponérselo conscientemente, se hurga la nariz mientras transcurre los partidos que dirige.
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