En el país las cosas no marchaban bien y la gente había puesto toda su energía positiva en el Mundial que tenía como gran candidata a la Selección dirigida por Marcelo Bielsa, que había arrasado en las Eliminatorias y le metía miedo a los grandes de Europa. Sin embargo, todo se dio al revés. Luego de la victoria 1-0 en el debut ante Nigeria, la "Albiceleste" no pudo con los ingleses (caída por el mismo resultado, gracias al gol de David Beckham, de penal). Desde allí, todo se puso cuesta arriba, ya que había que ganar sí o sí en la última jornada para clasificarse.
El rival directo era Suecia, que se había impuesto ante los africanos y no se había sacado diferencias con los británicos. El dominio de los argentinos esa tarde del 12 de junio de 2002 en el estadio de la ciudad de Miyagi fue total. Pilas de situaciones de gol generó Argentina, que se topó con Hedman, el arquero adversario y el destino, que tenía planes malévolos. Recién en el complemento se abrió el marcador, pero a favor de los escandinavos, que pegaban a través de un tiro libre lejano de Anders Svensson, al que Pablo Cavallero nunca pudo desviar.
El cachetazo fue tremendo, pero los muchachos de Bielsa continuaron inclinando la cancha, aunque sin suerte. A falta de un par de minutos para el cierre del encuentro, Ariel Ortega fabricó un penal, él mismo lo ejecutó –y falló-, pero Hernán Crespo, quien había ingresado por Batistuta, anotó en el rebote (en clara invasión de área). Los segundos corrieron y la epopeya no pudo ser. Argentina, afuera del Mundial de Japón-Corea en la primera ronda. Una herida que para muchos, todavía no cicatrizó. Sin dudas, la mayor frustración de la historia.