Como sus predecesores Juan Pablo II (2000) y Benedicto XVI (2009), Francisco guardó un sobre entre las piedras del Muro, vestigio del Segundo Templo de Jerusalén.
El sobre contenía el Padre Nuestro en español, según reveló más tarde a la prensa el vocero del Vaticano, Federico Lombardi.
La cargada agenda de Francisco incluyó una visita al cementerio nacional de Israel, donde depositó una corona de flores en la tumba del fundador del sionismo, Theodor Herzl, un homenaje que ningún papa había hecho hasta ahora.
Fuera de programa, el Sumo Pontífice visitó también el monumento en honor de las víctimas civiles de atentados en Israel.
Un gesto que realizó a petición del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y que equilibra otro gesto de sorpresa del domingo: tocar con su propia mano el muro de la "vergüenza" que separa Israel de los territorios palestinos.
En todos los rituales, Francisco estuvo acompañado por dos amigos y compatriotas argentinos, el rabino Abraham Skorka y el profesor musulmán Omar Abboud.