ARGENTINA 1978: con las peores atrocidades como telón de fondo, la anfitriona se consagraría en un Mundial tan merecido como manchado

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"Duele saber que fuimos un elemento de distracción para el pueblo mientras se cometían atrocidades". Así, Osvaldo Ardiles resumiría años más tarde lo que significó la undécima edición del Mundial que se desarrolló en la etapa más negra y sangrienta de Argentina. Mientras el 'ignorante' e incrédulo pueblo gritaba los goles de un Seleccionado de gran valía y jerarquía, no hacía más que tapar los rugidos de dolor que surgían tras los muros de los campos de concentración producto de las torturas y represiones más crueles que se recuerdan. Con un polémico 6-0 a Perú de por medio, los nuestros alcanzaron la tan merecida y ansiada primera Copa; mientras Videla y sus secuaces le arrebataban la gloria a un pueblo para adueñársela y utilizarla como la propaganda más inhumana.

"Por fin el mundo puede ver la verdadera imagen de Argentina". Con esas inhumanas y embaucadoras palabras, el presidente de la FIFA João Havelange le 'abría las puertas' a uno de los Mundiales más oscuros y sospechados de la historia. Si bien la elección de Argentina como sede de la undécima edición de la Copa del Mundo había tenido lugar mucho antes del comienzo del Proceso de Reorganización Nacional -24 de marzo de 1976-, el brasileño nunca dudó en estrecharle la mano a los dictadores que escribieron las páginas más negras y sangrientas del país. Incluso, hasta consideró oportuno que ellos se hicieran cargo: "La Argentina está ahora más apta que nunca para organizar el Mundial".

Así como la Copa del Mundo de 1934 desarrollada en Italia fue utilizada por Benito Mussolini como propaganda de su régimen fascista, lo mismo ocurriría con el gobierno de facto argentino. No era algo nuevo utilizar al deporte como una vidriera perfecta para disfrazar los crueles regímenes políticos y mostrarlos al mundo como capaces de unir y mantener felices a un pueblo. Pura manipulación de una desalmada obra que utilizaba como actores a los incrédulos e ingenuos habitantes de un pueblo que estaba siendo mutilado.

Ya desde el minuto inicial de su aterrador desembarco, la Junta Militar comandada por Jorge Rafael Videla tuvo claro que el deporte, más precisamente el fútbol, sería su instrumento de distracción predilecto. Basta sino con retroceder en la historia y recordar qué sucedió aquel escalofriante 24 de marzo de 1976 cuando se anunciaba que el país se encontraba "bajo el control operacional de la Junta de Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas...". Ese día todo se detuvo, las programaciones televisivas fueron suspendidas y sólo se emitían comunicados. Todo menos el fútbol claro... Lo único que se mantuvo en pie y permitió que se transmitiera por televisión fue el amistoso que la Selección tenía pactado con Polonia en Chorzow.

Nada se dejó librado al azar. La prensa había sido silenciada y hasta tenían prohibido criticar al combinado nacional y su entrenador. Claro, no había que instalar malestar en el 'ignorante' pueblo y sólo se debía llenarlos de ilusión. Si bien se respiraba un importante clima de temor, pocos eran los argentinos conscientes de las atrocidades que los militares cometían. Al pueblo lo tenían controlado y eran los únicos que desconocían una atroz situación de la que estaban al tanto en prácticamente todo el mundo. Tal es así que hasta se armó una campaña para boicotear el Mundial, liderada por países como Francia y Holanda. Aunque todos los europeos sabían al lugar que vendrían, lo cierto es que ningún país terminó desistiendo de participar, aunque lo hicieron jugadores como Johan Cruyff (aunque inicialmente se vinculó su ausencia a la dictadura, él mismo lo desmintió), el alemán Paul Breitner (reconocido militante de izquierda) y el argentino Jorge Carrascosa, quien tampoco jamás suscribió esta versión.

Con los 16 participantes listos (Alemania, Argentina, Austria, Brasil, Escocia, España, Francia, Holanda, Hungría, Irán, Italia, México, Perú, Polonia, Suecia y Túnez), se dio lugar a una ceremonia inaugural en la que Videla se mostraba con un cinismo descollante pidiendo por la "paz para todos los hombres del mundo". En tanto, hubo alguien que se ausentó al evento y fue el arquero sueco, Ronnie Hellström, quien prefirió unirse a la caminata en Plaza de Mayo junto a las Madres de los desaparecidos porque "era una obligación que tenía con mi consciencia". Al finalizar el acto de inauguración, todo el plantel holandés se le sumó. Claro que las postales tomadas de ese momento nunca pudieron salir a la luz.

Pero cierto es también que todo este atroz contexto se lo pudo comenzar a vislumbrar con el tiempo. Por ese entonces la sociedad vivía la cita deportiva con una algarabía y ansiedad extrema porque la Selección estaba mutando y, por fin, estaba comenzado a ser tomada como prioridad. Una clara muestra de esto fue el hecho de que César Luis Menotti llegara al debut mundial con 44 extensos meses al frente de la conducción técnica del equipo. Situación completamente novedosa para un combinado que cambiaba constantemente de DT y era víctima de una desorganización alarmante. Es decir que, si bien siempre resultará difícil separar el crudo contexto político de lo netamente futbolístico, el combinado nacional llegaba con una preparación que nunca antes había tenido y con un estilo de fútbol bien marcado que le supo impregnar su técnico, apostando a los pases cortos, la movilidad y el talento individual para terminar de desequilibrar.

Dicha evolución se vio reflejada en los minutos iniciales del debut argentino ante Hungría por el Grupo 1, pese a que las cosas no comenzaban del todo bien. En un colmado y expectante Monumental, la 'Albiceleste' mostraba otra cara, pero apenas a los diez minutos Csapo le propinaba un duro golpe que dejaba estupefactas a las 70 mil almas presentes. Pero los nuestros sabían que estaban para grandes cosas porque contaban con la preparación suficiente como para lograrlo, y terminaron sobreponiéndose para revertir el duelo y vencer por 2-1 (terminando además con un extenso listado de golpeados como consecuencia de la fiereza húngara). Al mismo tiempo, y por la misma zona, el francés Lacombe marcaba el primer tanto de la Copa, aunque poco le serviría a su seleccionado, que terminó cayendo 2-1 ante Italia.

Tras sus respectivos estrenos, la 'Azzurra' derrotó con facilidad en su segundo encuentro a una Hungría que no supo recuperarse de su traspié inicial (fue 3-1); mientras que la 'Albiceleste' tuvo una tarea más dificultosa para vencer a la ofensiva Francia de Platini (precisamente éste fue quien marcó la igualdad transitoria luego de que Passarella abriera el duelo de penal) y fue Leopoldo Luque quien decretó el 2-1 final. En la tercera jornada entonces debían disputarse el primer puesto Argentina e Italia, lo que conllevaba la oportunidad de seguir jugando en Buenos Aires (de lo contrario había que mudarse a Rosario). El planteo del juego fue claro desde el minuto inicial. El defensivo elenco tano armaría un muro en el fondo para frenar a como dé lugar los ataques criollos, para luego intentar sacar provecho por intermedio de alguna potente contra. Así fue como Bettega logró marcar el único tanto del encuentro que dejaba a la 'Azzurra' como líder y en Capital Federal. Por su parte, la 'Albiceleste' avanzó como segunda y debió armar las valijas para marcharse a la tierra 'adoptiva' de su goleador, Mario Alberto Kempes.

En el Grupo 2 estuvo el partido que se encargó de darle el puntapié inicial al certamen. Fue el 1° de junio cuando se movió la pelota con el prometedor duelo que tenía como protagonistas a la última campeona y quien había sido tercera: Alemania-Polonia. Pese a esto, el llevarse todas las miradas de ser el primer duelo le jugó en contra y todas las expectativas generadas se esfumaron de un plumazo con la pobre igualdad sin goles. Sin embargo, ambos combinados tuvieron su premio por haber asumido la responsabilidad del debut absoluto y los dos se quedaron con los pasajes a la siguiente instancia; luego de que Polonia derrotara por la mínima a la humilde Túnez, mientras que a México la superaba por 3-1. Por su parte, Alemania goleaba a los americanos por 6 a 0, no logrando quebrar a los africanos (empataron 0 a 0).

En la zona 3 se encontraba el otro candidato sudamericano, Brasil, pero que a la vez estaba atravesando una complicada etapa en la que intentaba reencontrarse luego del retiro del ícono máximo, Pelé. La 'Verdeamarelha' estaba queriendo mutar su alegre estilo de juego por el mucho más táctico y físico europeo. El camino tomado no pareció ser el más acertado, ya que empataron 1-1 en su debut con Suecia, mientras que luego igualó 0 a 0 con España. Mientras tanto, Austria lograba su clasificación al ganarle 2-1 a los españoles y 1-0 a los suecos. Así, los brasileños llegaban al último duelo jugándose su boleto ante los mejores del grupo (que ya no jugaban por nada) y lo lograron al derrotarlos con gol de Roberto.

En el Grupo 4 estaba la Holanda que cuatro años atrás había deslumbrado al mundo entero con su 'Fútbol Total'. Para mostrar su vigencia, la 'Naranja Mecánica' arrancaba esta nueva edición con un contundente triunfo 3-0 ante Irán. Pero su presencia no era el único atractivo de una zona en la que sorprendía Perú con jugadores como Chumpitaz o Cubillas (sólo por nombrar algunos) y vencían 3-1 a Escocia. Ante la atónita mirada de un público que no contaba con los peruanos como animadores, ellos se encargaban de revalidar lo mostrado en su estreno al igualarle después a Holanda (0-0) y golear 4-1 a los iraníes para quedarse con el liderazgo de su grupo. Los holandeses se quedarían con el otro boleto, pese a que perdieron su tercer duelo por 3-2 ante los escandalosos escoceses que fueron noticia por el dopaje de Derek Johnstone y todo tipo de excesos.

Tal como sucedió en la edición anterior. La siguiente fase se dividía en dos zonas de cuatro protagonistas cada uno (saliendo del ganador de cada una los finalistas). El Grupo A fue el denominado 'europeo' por contar con Alemania, Austria, Holanda e Italia; y el B el sudamericano en el que estaba Argentina, Brasil, Perú y la 'infiltrada' Polonia. En la zona del Viejo Continente, los tanos y alemanes hacían su estreno con un pobre empate sin goles, mientras que la 'Naranja Mecánica' goleaba 5-1 a los austriacos, para después igualar 2-2 con los teutones y así llegaba a jugarse el pase a la final ante la 'Azzurra' (que había derrotado 1-0 a Austria). Aunque el férreo juego defensivo de los tanos le complicó la tarea a los 'naranjas', estos pudieron quebrar el duro muro gracias a potentes disparos a distancia que les permitieron ganar 2-1 y ser finalistas.

La zona B tuvo la mayor cantidad de miradas encima por la gran paridad de la llave, reflejada en los dos poderosos sudamericanos, Argentina y Brasil. Mientras la 'Canarinha' vencía 3-0 a Perú, la 'Albiceleste' encontró en Rosario el escenario ideal para terminar de ganar la confianza necesaria y agigantarse. Con el febril clima que se respiraba en el Gigante de Arroyito, los nuestros le ganaban 2-0 a Polonia. Claro que no sin antes sufrir y necesitar que Kempes se pusiera la pilcha de salvador para despejar con su mano (cual arquero) un cabezazo de Leto que se metía en un desprotegido arco; para que luego Fillol tomara la posta y tapara el penal para mantener su valla en cero y darle inicio a una vital racha.

El seleccionado peruano ya no era el mismo de la fase inicial, y luego del tropiezo con los brasileños, volvió a caer: esta vez fue 1-0 frente a Polonia. Ante esto, Argentina y Brasil se medían en un mano a mano intenso, en el que buscaban su pase a la ansiada final. En un duelo con más lucha y agresividad que juego, los protagonistas no pudieron quebrar el cero y así estiraron la definición a la última jornada. Instancia en la que los brasileños jugaron antes, ganándole a Polonia por 3-1 y permitiendo así que Argentina supiera debía vencer por cuatro goles a Perú para seguir con vida. Complicada cantidad que los nuestros no sólo alcanzaron, sino que superaron al golear 6-0. Este abultado marcador que decretó a los de Menotti como finalistas no hizo más que incrementar la polémica, que estuvo acompañada de otros llamativos hechos como la visita al vestuario visitante de Videla (avisándoles a los peruanos que "Latinoamérica los está observando..."), como así también una llamativa y millonaria donación al país vecino.

Si se tiene en cuenta el desarrollo de la Copa, los finalistas terminaron siendo los esperados: Argentina y una Holanda que -sin su máxima estrella, Cruyff- sólo intentaba sacarse la espina que mantenía clavada de la anterior edición-. El encuentro fue tan reñido como suelen ser los choques decisivos, disputando cada pelota como si fuese la última. Tal es así que dicho encuentro quedaría grabado como uno de los más épicos de la historia, y no precisamente por la calidad del juego, sino más bien por la pasión y entrega con que se disputó. Mientras Fillol se lucía avisando a cada rival que no sería tarea sencilla vencerlo, el 'Matador' Kempes aparecía antes de que se esfumara la primera etapa y ponía en ventaja a la anfitriona. Todo el complemento se desarrolló con la misma fiereza que le mitad inicial y una Argentina comenzando a acariciar el trofeo. Pero cuando parecía estar más cerca que nunca de lograrlo, a falta de ocho minutos aparece Nanninga para empatar y así enmudecer a todo un país. Tan atónitos y sin reacción habían quedado los locales, que casi se quedan con las manos vacías de no ser por el palo que les jugó a favor y detuvo el balón a un minuto del cierre.

La 'Albiceleste' había recibido un guiño y una nueva vida por parte del destino. Fue entonces que los nuestros entendieron que no podían dejar escapar la gran oportunidad que ellos mismos se habían ganado –más allá del contexto político que no hizo otra cosa que ensuciar y opacar una etapa histórica- y en la prórroga arrasaron con una 'Naranja Mecánica' que se quedó sin nafta. Fueron Kempes y Bertoni los que se encargaron de sellar los goles que hicieron delirar a un pueblo y decretaron el 3-1 final que le daba la tan ansiada y merecida primera Copa a Argentina.

Aunque las dudas, el debate y la polémica estarán instalados de por vida; no hay forma de discutir el mérito deportivo de un Seleccionado que bien merecido tuvo su premio mundial. Claro que con una pelota tan manchada de sangre es muy difícil que la visión no se opaque. "Yo tiraba paredes con Kempes y Bertoni, no con la Junta Militar", alegaría con el tiempo Leopoldo Jacinto Luque para dejar en claro que al seleccionado nadie le había regalado nada.

Sin embargo, en el segundo gol del 'Matador' que acercó a la Argentina a la gloria quedó retratado quiénes eran los que verdaderamente estaban triunfando: Videla y sus secuaces. Esos mismos que aprovechaban cada grito de gol que el enjaulado pueblo rugía desde un Monumental que no hacía más que tapar esos otros alaridos que a pocos metros de allí, más precisamente en la ESMA, lanzaban cientos de desaparecidos que eran torturados para luego ser lanzados –vivos o muertos- otros tantos metros más allá.

Tan grande era la venda que los argentinos tenían por ese entonces que prácticamente nadie era capaz de percibir lo que pasaba al lado suyo. Un claro ejemplo de eso fueron los festejos de la grandiosa consagración. Los propios torturadores subieron a las víctimas a sus autos para salir a festejar por las calles de la ciudad. "Algunos de nosotros sacamos la cabeza y nos dejamos arrastrar por esa euforia. Veíamos a la gente tan enceguecida, tan borracha de victoria", recordaría con los años Miriam Lewin, periodista secuestrada a los 20 años.

El fútbol ya era una pasión de multitudes y el Mundial fue el telón ideal para tapar la obra más macabra y sangrienta. "¿Cómo no voy a comprender a la gente si en mi propia casa, mientras yo lloraba en la cocina, mi esposo gritaba los goles frente a la televisión?". Dichas palabras de Hebe de Bonafini fueron la más clara descripción de una triste y cruel realidad. Al pueblo pan y circo...

RESUMEN ESTADÍSTICO

Fecha: 1 al 25 de junio

Campeón: Argentina

Segundo: Holanda

Tercero: Brasil

Cuarto: Italia

Selecciones participantes: 16

Partidos disputados: 38

Goles: 102 (promedio de 2,7)

Goleador: Mario Alberto Kempes 6 (Argentina)