Ricardo Daniel Bertoni fue un extraordinario futbolista: delantero letal, potente, hábil, de impresionante remate con ambas piernas, poseía velocidad y una gran capacidad goleadora. En los años de dorados de Independiente -formando dupla con Bochini-, conquistó Copas Libertadores y una Intercontinental, con una carrera también exitosa en Europa (Sevilla, Fiorentina y Napoli). Sus espléndidas actuaciones hicieron que fuera convocado para la Selección, en la que sería titular y protagonista durante años, teniendo como momento cúlmine el gol en la final de la Copa Mundial de Fútbol en Argentina 1978.
- ¿Cómo llegaste a la Selección?
- Fui convocado por Rubén Bravo en 1971 para la Selección Juvenil y participé también en la Selección de la "B", ya que por entonces jugaba en Quilmes. Después con el tiempo participé en la Mayor de Menotti, desde el 74´ hasta el 82´. Sin lugar a dudas, me marcó para siempre, porque hay un antes y un después con la llegada del 'Flaco': nos enseñó cómo ser profesional y lo más importante, a no traicionar el estilo, respetando al jugador y a capacidad.
- ¿Qué recordás de la previa al Mundial 78?
- Tenía mucha expectativa en formar parte de la lista definitiva, pero una lesión en el 77´ me hizo dudar y por suerte me esperaron y de a poco fui encontrando mi mejor forma.
- ¿Cómo fue la primera fase?
- Todos los rivales eran de verdad muy buenos, pero en esa época la información no era como ahora que podés ver a cualquier equipo con lujo de detalles. Nosotros sabíamos que el debut, además de todo el nerviosismo que implicaba, iba a ser muy duro porque los húngaros venían de una escuela de fútbol fino, respetaban una línea priorizando el buen juego y aportándole la parte física. Fue terrible, íbamos perdiendo de locales y por suerte pudimos revertirlo. Yo ingresé en el segundo tiempo y marqué el 2 a 1 final.
- ¿Qué recordás de los partidos ante Francia e Italia?
- Francia tenía una base extraordinaria y con un tal Platini que era temible, nos costó sangre, sudor y lágrimas (por la muerte del hermano de Leopoldo Luque), pero ganamos. Contra Italia fue un partido táctico, nos dio bronca que ellos quedaran en Buenos Aires, mandándonos a nosotros a Rosario. Pero el tiempo nos marcó que ese equipo salió campeón en España 82; esto es para recalcar que nuestro grupo de verdad era de la muerte y no como sucede ahora.
- ¿Cómo resultó el paso por Rosario?
- A mí particularmente me había dado bronca la derrota con Italia, que nos obligó a trasladarnos a la sede de Rosario, pero fue espectacular el recibimiento y el aliento permanente de los argentinos en cada uno de los tres partidos que disputamos ahí. El primero con Polonia, una Selección que venía de ser tercera en el Mundial de Alemania 74´, con un goleador como Lato y la experiencia de la mayoría del plantel. Ese día jugamos uno de los mejores partidos, Mario apareció en toda su dimensión, después fue el turno de Brasil, para mi gusto una de las peores selecciones de todos los mundiales: muy especulativa, demasiado táctica, la vi muy atada y por mas que se haya ido invicta, no me gustó para nada. Por último, el turno de Perú, otra gran selección con grandísimos jugadores, pero que lamentablemente no jugaba por nada, ya estaban eliminados. Si hubiesen tenido alguna remota posibilidad, tal vez era distinto, pero para los que dudan, les digo que le habíamos ganado dos partidos y por goleada en Lima y en la Bombonera. Aparte la suerte estuvo de nuestra parte, los primeros minutos nos salvamos milagrosamente con la ayuda de los palos, pero después se dio lo que tenía que pasar. Argentina fue contundente y efectiva, y la presión de la gente constante en todo el partido, nos devolvió a la cancha de River para disputar la Final.
- Y llegó la final con Holanda...
- Holanda era el equipo revolución de los 70´ y para mí lo sigue siendo, no ha tenido suerte, llegó a tres finales y en todas pudo haber ganado. El partido nos encontró muy motivados y concentrados, Kempes marcó el 1 a 0, tuvimos el manejo de la pelota, pero a pocos minutos del final nos empataron y sobre el final Resenbrik, con Fillol vencido, casi sepulta todas las ilusiones. La suerte estuvo de nuestro lado, el tiempo suplementario sirvió para demostrar la preparación física que teníamos.
- ¿Cómo festejaron?
- Fue alegría interminable, la gente invadiendo el campo de juego, nos mandaron al vestuario y nos quedamos en el gimnasio de River y ahí me abracé con Mario Kempes, no lo podíamos creer. Los que habían cambiado la camiseta en el campo de juego, nos pusimos la Argentina para salir a recibir la Copa, la tomó Passarella y no la largó mas. Apenas la toqué cuando la levantó y después se la llevó en toda la vuelta olímpica. A la noche fuimos al Hotel Alvear a la Cena de los Campeones.
- ¿Por qué fracasó Argentina en España?
- A pesar de tener un gran plantel, la base del Campeón Mundial 78´, más Maradona, Ramón Diaz y Barbas y Valdano, con los nombres sólo no se gana. Por ir como favoritos, pensábamos que como habíamos salido campeones, que íbamos a revalidar el título con la sola presencia: creo es que subestimamos los rivales y cada Mundial es distinto.
- ¿Qué podés decir de Maradona y de Messi?
- Los mejores en su época, no podemos meter a todos en una bolsa y decir éste es el mejor de todos. Diego es distinto en la personalidad pero sin lugar a dudas hoy Messi es el mejor.
- ¿Qué esperas de la Selección en Brasil?
- La clave es que Sabella tiene que encontrar equipo y el equilibrio, como pasó con nosotros, solidaridad en el grupo. Y el factor suerte, siempre necesario para poder sortear esos partidos a partir de la segunda fase, que marcan el camino para saber para qué estás. Tengo confianza en la Selección.