Banfield cumplió con la 'Operación Retorno' y le devolvió la felicidad a Almeyda

El ascenso de Banfield tiene sabor a 'justicia divina' para un club que pagó las consecuencias de la desastrosa gestión de Carlos Portell, como así también para un técnico joven y arriesgado que necesitaba un 'mimo', después de ser destratado en River. Además, el 'Pelado' innovó con su sistema y supo darle un estilo propio a su plantel de estrellas. MIRÁ EL CAMINO LA VUELTA

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Banfield regresó a la máxima categoría en la fecha 38 de la B Nacional, Cuatro jornadas antes y con amplia holgura por sobre otros equipos,el "Taladro" supo 'sacarle jugo' a sus estrellas Enrique Bologna, Nicolás Tagliafico, Nicolás Bertolo, Nicolás Domingo, Juan Cazares, Santiago Salcedo, Andrés Chávez y Ricardo Noir. Todos nombres de Primera, pero que vinieron a Segunda por la presencia y la honestidad del gestor de este ascenso: Matías Almeyda, quien además pudo sumar en la segunda rueda a Walter Erviti, un refuerzo que cualquier equipo de la "A" desearía.


Después de lo que fue el desastroso descenso del 2012, con Carlos Portell fundiendo el club y dejándolo a la deriva, el que se hizo cargo fue Eduardo Spinosa, quien con buenas y malas mostró ganas de cambiar la historia. Hubo que esperar una temporada, porque Daniel Garnero no supo darle regularidad a un buen equipo y varias fechas antes se despidió del ascenso. Lo echaron y llegó Almeyda, quien se tomó el tiempo de las últimas jornadas para fijarse qué tenía a mano y cómo podía darle un estilo propio en la temporada 2013/2014.


Así empezó la historia del "Taladro", con un empate 1 a 1 en Isidro Casanova, un triunfo 2 a 0 de local ante Crucero del Norte y una derrota en San Francisco por 3 a 1 ante Sportivo Belgrano. A partir de ahí, el equipo pasó por arriba al resto, con diez fechas sin caer y un solo empate (ante Independiente en Avellaneda). El poder del "Tridente" Chávez, Salcedo y Noir era demoledor y no había defensa que lo frenara, aunque es cierto que Bologna en el arco y Domingo en la recuperación eran claves porque el famoso 3-3-1-3 lo hizo ser un equipo de ataque neto con una defensa que debía sufrir más de la cuenta, pero que con Nicolás Bianchi Arce (otro nombre de Primera), Gustavo Toledo y Fabián Noguera se las supo ingeniar para zafar.


Después del empate 0 a 0 con Atlético Tucumán de local, el equipo decayó y Almeyda mostró su inexperiencia, perdiendo por goleada en Mendoza con Independiente Rivadavia, con Huracán de local (defendiendo con un jugador estando 0-1) y empatando en Pergamino 0 a 0 con Douglas Haig. Para su suerte, le ganó a Villa San Carlos en Berisso y ahí estuvo seis sin perder (aunque igualando sobre la hora en Córdoba a Talleres, a Almirante Brown bajo la lluvia y en Misiones aguantando ante Crucero del Norte). Luego, otra vez la irregularidad perdiendo 2 a 0 con Sportivo Belgrano (defendiendo con dos estando 0 a 0) y en Jujuy ante Gimnasia, errando chances.



Pasó Ferro (1 a 1) y vino Independiente, que lo podía ver goleado en el Sur y finalizó pidiendo la hora ante el poder ofensivo de Banfield (la clave para hacer la diferencia en muchos partidos). Pero ese 3 a 3 no le alcanzó con Defensa y Justicia (el otro líder), que lo 'bailó' en Florencio Varela por 5 a 3 y se cobró el 3 a 0 de la primera ronda. Ahí la gente se dio cuenta que el equipo era de ataque y el entrenador lo afirmó: "No pienso cambiar mi estilo". De esta manera, Banfield se afianzó y como los de atrás no aprovecharon sus declives (salvó Defensa y Justicia), la diferencia se hizo amplia. Por eso el equipo pudo darse el lujo de perder jugando mal en Corrientes ante Boca Unidos y la fecha pasada frente a Huracán (los únicos tropezones en siete fechas). Con un empate ante Douglas Haig cumplió con el #operacionretorno tan mencionado desde la primera fecha por el plantel.



En síntesis, Almeyda supo volver a ser feliz y a disfrutar del fútbol sin la presión que tuvo como DT de River, donde encima no fue valorado por la dirigencia de turno. Tal vez, su estilo le hizo perder varios puntos, pero también ganar muchos otros por su idea ofensiva. Al mismo tiempo, le dio confianza a varios jóvenes como Gaspar Servio (el arquero que tuvo que reemplazar a Bologna la última parte del torneo por la rotura de ligamentos del 'Beto') e innovó en la categoría con un 3-3-1-3 muy difícil de encontrar en el fútbol argentino, donde ser conservador es la prioridad.



Y en cuanto a los jugadores, la defensa estuvo guiada por Bianchi Arce, el mediocampo por Domingo y Erviti, mientras que los atacantes hicieron la diferencia con su talento. Pero también es cierto que salvo Salcedo (el experimentado), Noir, Chávez y Bertolo (y a veces Cazares) han sido egoístas en exceso, buscando más el juego personal que el trabajo en conjunto. Esto es un dato a tener en cuenta si el "Pelado" quiere formar un equipo competitivo en Primera y no un rejunte de individualidades.