162
162

"Lo que hace (el Gobierno) es apropiarse de la política de derechos humanos para manejarla con la historia oficial y dejar de lado a los organismos que no compartimos eso", declaró Adolfo Pérez Esquivel en diálogo con los periodistas Luis Novaresio y Lucas Morando en InfobaeTV.

En un extenso reportaje, el activista de 82 años recordó que apoyó al Poder Ejecutivo en temas sensibles como la Ley de Medios y la disputa con el campo por la Resolución 125, pero se despegó de las últimas decisiones adoptadas por el gobierno de Cristina Kirchner.

Pérez Esquivel indicó que el gobierno nacional destruyó todo lo que había construido en materia de derechos humanos y criticó el fuerte sesgo autoritario de la administración pública. A modo de ejemplo citó lo que sucedió el jueves en la Legislatura porteña, donde el Frente para la Victoria quiso avanzar en un acuerdo para trasladar la ex Esma a la órbita nacional sin dialogar con los trabajadores de los espacios de la memoria. La sesión terminó en escándalo y con insultos de diputados a un grupo de militantes que apoyaron a Pérez Esquivel.

"Para mí esta no es una década ganada. Es una época en la que se dieron algunos pasos y se retrocedió en otros. Cuando vemos los índices de pobreza, lo que pasa con la comunidad Qom...", graficó.

Pérez Esquivel aseguró que el Gobierno es democrático pero tiene "una visión particular de la democracia". "Y no es menor lo que estoy diciendo, no hay diálogo. La reforma constitucional de 1994 contempla plebiscitos y cuestiones populares que nunca fueron votadas. Para mí la democracia tiene que ver con la vigencia de los derechos humanos, son valores indivisibles", sentenció.

El dirigente indicó que hace muchos años que no dialoga con Bonafini y Carlotto, quienes adoptaron una posición política distinta de la suya. Indicó que la titular de Madres de Plaza de Mayo tiene una forma autoritaria de pedir memoria, verdad y justicia, a diferencia de otros organismos de derechos humanos.

Dijo además que no sabe bien qué es La Cámpora, porque está integrada por distintos niveles de militantes que incluye a jóvenes que militan en los barrios y a patotas que corrieron a la comunidad Qom del centro porteño cuando estaban haciendo una huelga de hambre para ser recibidos por Cristina Kirchner.

"A Cristina Kirchner no la escucho más en cadena nacional. Es una repetición de halagos, de cosas, de mensajes que no van al fondo de los problemas sino a la especulación política. Nosotros intentamos hablar con ella y todavía no pudimos", completó.