En un nuevo aniversario, la DAIA pidió que se reactive la causa por el ataque a la embajada de Israel

Ayer se cumplieron 22 años del atentado que causó la muerte de 29 personas. La entidad aseguró que la Justicia "sigue en deuda con los familiares de los fallecidos y toda la sociedad por la impunidad vigente"

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El 17 de marzo de 1992 un atentado golpeó a la embajada de Israel en la Argentina matando a 29 personas, cinco aún sin identificar, e hiriendo a otras 242. Ayer, a 22 años de la tragedia, la comunidad judía volvió a exigir que se reactive la causa en la Justicia.

"La Justicia argentina está aún en deuda con los familiares de los fallecidos y con toda la sociedad por la impunidad que lamentablemente sigue vigente y que constituyera un factor que facilitara la concreción del atentado contra la AMIA-DAIA en 1994", explicaron en un comunicado.

El presidente de la DAIA, Julio Schlosser, y el secretario general, Jorge Knoblovits, reclamaron una vez más que "la investigación continúe y se profundice, que se individualice, someta a juicio y castigue a los responsables materiales e ideológicos de la masacre perpetrada".

Pero el reclamo no se limitó solamente a la entidad que representa políticamente a la comunidad judía en la Argentina: familiares de las víctimas se hicieron escuchar y se mostraron en sintonía con el reclamo: "Hay que ser realistas: en la Argentina casi no tenemos Justicia y la poca que hay es sumamente lenta e ineficaz", afirmó Carlos Susevich, padre de Liliana Graciela Susevich de Levinson.

Mañana a las 14 se realizará un acto en la plaza Embajada de Israel, ubicada en las calles Arroyo y Suipacha, donde funcionaba la sede diplomática hasta que sucedió la explosión. Susevich será uno de los oradores y junto a él estarán la embajadora de Israel, Dorit Shavit, el director adjunto para América Latina de la Cancillería de Israel, Itzjak Shoham, representantes del Gobierno y allegados de los fallecidos.  

La embajada promovió una campaña bajo el lema "Acá había vida", donde se difundieron fotografías de las victimas con sus familias y en su vida cotidiana para concientizar a la población sobre la impunidad del terrorismo.