¿Qué rol tienen los cardenales?

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El arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli, fue elegido por el papa Francisco entre los 16 cardenales electores (menores de 80 años) que nombró este domingo en el Ángelus que dio en la plaza San Marcos para integrar el Colegio de Cardenales.

Según el Código de Derecho Canónico, los cardenales quedan por su solo nombramiento incorporados al clero de Roma como colaboradores del Papa, tanto en la Curia Romana como en las Congregaciones Romanas para dar opinión su al Sumo Pontífice sobre el gobierno del Vaticano.

El Colegio de Cardenales cuenta con dos tipos de reuniones: el Consistorio ordinario y el Consistorio extraordinario. Cuando requiere consejo, el Papa puede llamarlos a reunión para su consulta, aunque también puede ser convocado para ocasiones o festejos de importancia.

La función más importante del colegio es, sin embargo, aquella que no se encuentra regulada por el Código de Derecho Canónico: la elección de un nuevo Papa. Cada vez que el puesto de Sumo Pontífice se encuentra vacante por muerte o renuncia, los integrantes del consejo se reúnen para votar a su sucesor.

 Charly Díaz Azcué 162
Charly Díaz Azcué 162

El lugar de la elección es la Capilla Sixtina, donde los cardenales electores se reúnen en condiciones de reclusión y máximo aislamiento del mundo exterior para evitar intromisiones de cualquier tipo.

Mientras dura el cónclave, los electores habitan la recién construida Casa de Santa Marta, una residencia construida en el propio Vaticano, pero manteniendo la rigurosa prohibición de cualquier clase de contacto con el mundo exterior.

El proceso establece que los cardenales tienen expresamente prohibido presentar su candidatura o hacer propaganda a su favor. Sí se permite buscar el apoyo de terceros.

La forma de elección, en tanto, es a través del escrutinio, desde que Juan Pablo II abolió la posibilidad de hacerlo a través de la aclamación o el compromiso. Pese a que en un primer momento se requería la mayoría simple de votos, fue también Juan Pablo II quien en 1996 restauró la mayoría de dos tercios, pero no la prohibición del auto-voto.

La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis –nombre que recibe el documento de sus primeras palabras en la versión latina establece también que pasadas 34 o 33 votaciones fallidas (según se haya realizado la primera votación el día de la inauguración del cónclave o el siguiente), los electores podrán decidir, por mayoría absoluta, si cambian las normas electorales, pero siempre conservando como requisito el de exigirse al menos la mayoría absoluta en la elección.

A pesar de que en los primeros años, los Papas eran elegidos por clérigos, miembros de las comunidades y laicos, desde 1139 quedó como competencia exclusiva de los cardenales.

 Charly Díaz Azcué 162
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También con el transcurrir del tiempo hubo modificaciones en las condiciones que debían cumplir los cardenales para poder votar. En 1970, Pablo VI reservó la condición de elector a los menores de 80 años, y fijó un máximo de 120.

En 2003, el por entonces Papa Juan Pablo II creó 31 nuevos cardenales, y elevó el número de electores teóricos a 135. Tras los últimos nombramientos efectuados en 2010, se estima que hay unos 121 prelados que cumplen las condiciones para ser electores.

Con la designación de 16 nuevos cardenales que realizó este domingo, Francisco comenzó a introducir cambios en la composición del núcleo de poder de la Iglesia. En línea con la tradición, un cuarto de los designados fueron italianos. Pero por sobre todo destaca la elección de cinco latinoamericanos, dos orientales y dos africanos. Fiel a sus palabras, el Papa comenzó a dar a los países del Tercer Mundo un mayor lugar en la cúpula eclesiástica.

Además de Poli, entre los nuevos cardenales designados están el italiano Pietro Parolin (arzobiospo de Acquapendente y actual secretario de Estado en el Vaticano), el alemán Gerhard Ludwig Müller (arzobispo emérito de Regensburg y prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe), el italiano Beniamino Stella (titular del arzobispado de Midila y prefecto en la Congregación por el Clero), el italiano Lorenzo Baldisseri (arzobispo de Diocleziana y secretario general del Sínodo de Obispos), el británico Vincent Nichols (arzobispo de Westminster), el nicaragüense Leopoldo José Brenes Solórzano (arzobispo de Managua), el canadiense Gérald Cyprien Lacroix (arzobispo de Québec) y el marfileño Jean-Pierre Kutwa (arzobispo de Abidjan).

También fueron designados el brasileño Orani João Tempesta (arzobispo de Río de Janeiro), el italiano Gualtiero Bassetti (arzobispo de Perugia), el coreano Andrew Yeom Soo-jung (arzobispo de Seúl), el chileno Ricardo Ezzati Andrello (arzobispo de Santiago de Chile), Philippe Nakellentuba Ouédraogo (arzobispo de Ouagadougou, en Burkina Faso), el filipino Orlando B. Quevedo (arzobispo de Cotabato) y el haitiano Cibly Langlois (arzobispo de Les Cayes).