Hilda Morejón, la madre de la disidente cubana y reconocida neurocirujana Hilda Molina, falleció en la ciudad de Buenos Aires el 22 de noviembre, más de 5 años después que emigrara a la Argentina para instalarse definitivamente.
La lucha de su hija para poder abandonar Cuba y viajar a Argentina para visitar a su familia se convirtió en una cuestión de Estado para los gobiernos de ambos países, que finalmente acordaron que viajara por una semana en el año 2009, aunque la estadía se ha extendido hasta el presente.
Morejón, sobre quien también caía una prohibición gubernamental para viajar, había podido emigrar a la Argentina un año antes que su hija, gracias a las gestiones realizadas por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, el Vaticano y el entonces presidente Néstor Kirchner.
La mujer había llegado a nuestro país con un grave cuadro de salud, postrada en una silla de ruedas, y pesando apenas 29 kilos, pero gracias a los cuidados de su familia, Morejón pudo recuperarse y pasar sus años finales en mejores condiciones y rodeada de afecto.
"La ausencia de la excepcional mujer que fue mi madre, no sólo me deja un inmenso vacío, sino además, una sensación de absoluto desamparo y de total soledad. Sin embargo, debo reponerme para seguir luchando, hasta mi último aliento, en homenaje a ella y en cumplimiento de sus deseos", dijo sobre el deceso Molina, quien desde que publicara su libro autobiográfico Mi verdad en el 2010 ha mantenido un llamativo perfil bajo.
Molina reveló además que en los días finales de su vida, su madre le pidió que no dejara de luchar por la justicia, democracia y restauración de la dignidad humana en Cuba.
A continuación, el texto que su fundación "Crecer en Libertad" compartió tras su muerte:
La Sra. Hilda Morejón nació en Ciego de Avila, Cuba, el 12 de enero de 1919. Dotada de un talento innato para la costura y el diseño, fue una reconocida y exitosa diseñadora de modas y modista de alta costura en la Cuba pre-Fidel Castro. Ella y sus cuatro hermanas crearon una prestigiosa casa de modas que durante años brindó sus servicios a cientos de mujeres cubanas y de otros paises.