La Cámara de Diputados dio el miércoles por la noche el primer paso para elevar sustancialmente el impuesto a los bienes de lujo. Ante la reacción crítica que generó el proyecto a poco de ingresar al Congreso, el Gobierno decidió segmentar las subas que había planteado: en el caso de los autos, pagarán un 30% aquellos cuyo valor de venta se encuentre entre 170 mil y 210 mil pesos; superado ese valor, el gravamen se eleva al 50 por ciento.
Pese a los puntos que cedió el kirchnerismo, el presidente de la Asociación de Concesionarios de Autos de la República Argentina (ACARA), Abel Bomrad, advirtió que el impuesto "afecta a toda la cadena de valor" y que por ello hay riesgo de "despidos". "Entendemos la necesidad del Gobierno de preservar las divisas, pero el camino que siguen es errado", señaló.
Bomrad advirtió que, de acuerdo con el ritmo de incremento de precios que viene mostrando el mercado automotor local, en 2014 cuando entre en vigencia el gravamen quedarían alcanzados por este impuesto 7 de cada 10 vehículos. "Esto va a impactar directamente en el mercado con la desaparición y el levantamiento de líneas enteras", afirmó.
"Creo que es un desconocimiento muy grande el que hay. No creo que haya intención de hacer daño. Estamos tratando de advertir mandando minutas a los jefes de bloque y los ministros", explicó.
Bomrad estimó que "lo que se pueden ahorrar en divisas por el aumento del impuesto es 110 millones de dólares, pero perderán 1.100 millones de dólares en recaudación".
A diferencia de Bomrad, el titular de la Cámara del Comercio Automotriz, Alberto Príncipe, consideró días atrás que la medida "no va a tener un cambio sustancial en estos meses". "La intención de compra sigue", insistió en declaraciones radiales cuando el Frente para la Victoria todavía mantenía un gravamen del 50% para los autos que superaran los 170 mil pesos.