Guillermo Moreno: el hombre duro de la política económica kirchnerista

Un repaso por la trayectoria del ex funcionario. El ex secretario de Comercio Interior había iniciado su carrera política de la mano de Carlos Grosso

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 Adrián Escandar 162
Adrián Escandar 162

"Hay muchas presiones para que me vaya, pero la única que puede decidirlo es la Presidente", había asegurado Mario Guillermo Moreno en 2009, en una de las tantas jornadas de especulaciones respecto del futuro del polémico funcionario que generó amores y odios tanto en propios como en extraños.

A los 34 años, Guillermo logró su primer cargo público en el gobierno porteño, bajo la intendencia de Carlos Grosso, en la Subsecretaría de Producción donde se encontraba encargado de los microcréditos para empresas, aunque luego, disgustado con la política económica encarada por Carlos Saúl Menem, prefirió dar un paso al costado y volver a la ferretería.

Sin embargo, durante la presidencia de Eduardo Duhalde, Moreno nuevamente se encontraría en la función pública, esta vez en la Secretaría para la Defensa de la Competencia, momentos en que se hizo cercano a Néstor Kirchner, antes de que éste lograra llegar a la Presidencia de la Nación.

Al alcanzar Néstor Kirchner el poder, comenzó a desempeñarse como secretario de Telecomunicaciones, para más tarde pasar a la Secretaría de Comercio Interior, cargo que ocupó desde 2005 hasta su renuncia el día de hoy.

Ya en esa época su fama de duro negociador con los empresarios era tanto cuestionada como celebrada por parte de los demás funcionarios de las diferentes carteras."Necesitábamos un hombre de acción", aclaraban desde Casa Rosada al explicar el cambio en la Secretatría de Comercio, que hasta ese momento era ocupada por Lisandro Salas.

Desde 2007, al asumir Cristina Kirchner, muchos ya preveían que el cambio de rumbo en las políticas podía dejar a Guillermo Moreno fuera del Gabinete, aunque su estilo duro y confrontativo se mantuvo con el paso de los años.

Si bien oficialmente sólo ocupaba lo que se denomina un "cargo de segundo nivel", en la práctica este hombre comprometido con la gestión se convirtió en un funcionario polifuncional con derecho a meterse en casi todos los ámbitos oficiales.

Comunicaciones, Energía, Transporte, Producción, Agricultura, Ganadería, Acción Social y Salud Pública fueron algunas de las áreas donde las palabras de Guillermo Moreno eran escuchadas y aceptadas casi sin objeciones.

Un fuerte control de precios con aprietes denunciados a empresarios y demás funcionarios, una larga lista de planes "para todos" (carnes, lácteos, pollos, pescados, ropa, cerdo) y la fallida Supercard son los tópicos por los que será recordado el polémico secretario, confrontativo y acompañante "en las buenas y en las malas".