Si el Real Madrid quiere pelear el campeonato, debe tener en claro que necesita desplegar una mayor superioridad en los partidos y no basarse sólo en la calidad de Cristiano Ronaldo, porque tanto Barcelona como Atlético Madrid (líder y escolta, respectivamente), tienen un andar arrollador y no dan espacio para que los aspirantes a esas posiciones tengan errores.
El elenco de Carlo Ancelotti, que tuvo a Ángel Di María como titular en la posición de volante, tuvo que trabajar mucho para cerrar el triunfo ante el Rayo Vallecano a pesar de que en el primer tiempo lo tenía casi cocinado. Es que a los tres minutos de comenzado el partido, Cristiano Ronaldo construyó una verdadera obra de arte: tomó la pelota en la izquierda, le tiró un caño exquisito a su marcador y cuando Rubén Andrade salió a achicarle el ángulo de disparo, ubicó la pelota con mucha calidad para darle una tempranera victoria al "Merengue".
El Madrid siguió dominando, más que nada por un peso específico de sus 'galácticos' que por una idea general de juego. Rayo, 'apichonado', miró como el partido se le escurría de las manos lentamente. Gareth Bale, que empieza a hacer valer el alto precio de su ficha, metió un centro preciso para que Karim Benzema meta de cabeza el 2-0.
Ya en el complemento, el conjunto de Vallecas necesitó un golpe más para empezar a construir la reacción. A los dos minutos de esa parte, Bale, nuevamente, armó una bonita jugada por derecha y al llegar al fondo metió un centro rasante para que Cristiano sólo deba empujarla. 3-0 y promesa de 'baile'.
Pero el árbitro Álvarez Izquierdo demostró que no le pesó dirigir a uno de los equipos más grandes del mundo y pitó dos penales a favor del dueño de casa con sólo dos minutos de diferencia. Primero Pepe barrió a Viera y luego Marcelo le hizo una falta a Bueno (luego de un remate en el travesaño de Joaquín Larrivey que entró en la segunda etapa). En ambas oportunidades, Viera cambió los penales por gol y puso al dueño de casa a tiro de la igualdad y del 'milagro'.
Esos estacazos parecieron cambiar los roles anímicos del partido. Real se metió atrás y el Rayo fue por todo. Durante media hora, el dueño de casa arrinconó al Madrid contra su propia valla convirtiendo a Diego López en figura. El arquero que selló los tres palos y le permitió al "Merengue" quedarse con tres puntos claves para seguir prendido en la lucha del campeonato, ya que este resultado lo deja a seis del líder Barcelona.