Victoria Galardi es ya una veterana del Festival de San Sebastián. Vino en 2008 con su película -preciosa- "Amorosa Soledad" programada en la sección Zabaltegi. Ganó entonces el premio del Público Joven. En 2010 regresó con "Cerro Bayo" y fue elegida por Televisión Española (TVE) para adquirir los derechos de televisación. Vino en 2012 y participó del Foro de Coproducción, un área dedicada a posibilitar que los cineastas consigan financiación para sus proyectos.
Este año Galardi está aquí con "Pensé que iba a haber fiesta" -coproducción con Fernando Trueba Producciones- y participa de la sección Horizontes Latinos. No es un lugar menor. Si bien el público en general reconoce el premio principal del festival -la Concha, de Oro y de Plata-, ganar el premio de Horizontes Latinos es significativo. "Es una competencia paralela de directores latinoamericanos cuyo premio son 35 mil euros. De ese total 25 mil son para la distribución y 10 mil para el director -explica Victoria-. El dinero para distribución es importantísimo porque si no tenías distribuidor español, a partir del premio van a aparecer interesados. El premio para el director es personal. No creo que gane pero, en mi caso, seguramente lo usaría para otra película porque al ser productora y directora, tenés los roles mezclados, pensás en desarrollar el proyecto siguiente".
Las películas de Victoria Galardi se caracterizan por un cuidado arte -fotografía a cargo de Julián "Mex" Ledesma-, locaciones características de clase media y clase media alta, y fundamentalmente construcción, destrucción y vuelta a la construcción de los vínculos entre las personas. "Pensé que iba a haber fiesta" -se estrenó en mayo en Argentina- es antes que nada un muestrario de personajes delineados hasta la sutileza: la amiga dueña de casa que parece tener toda su vida en orden (Lucía, Valeria Bertuccelli), la amiga actriz que parece que tener una vida glamorosa pero no (Ana, Elena Anaya), el ex marido de Lucía no tan idiota como lo ve su ex (Ricardo, Fernán Mirás) y el nuevo novio de Lucía, un cheto que vive en la estratósfera de la clase alta (Eduardo, Esteban Bigliardi). Galardi toma esos personajes y los arroja a una trama donde son expoliados, expandidos, extremados. La amiga que lo tiene todo resulta no tener tanto y la amiga a quien cobija para Año Nuevo -como buena actriz- va apropiándose de la mirada de los otros. En medio, todos los demás.
Sobre si el potente personaje de Ana -la actriz española en la realidad y en la ficción- está pensada como una depredadora, Victoria Galardi explica que pensó ese personaje más bien como "una mujer linda pero a la que no necesariamente le va bien en el amor y está en una determinada edad en la que todos tus amigos tienen la necesidad de que también esté en pareja y le presentan gente; con más razón durante las Fiestas en que se preocupan porque ella está sola. Y sin embargo, desde el punto de vista, cuando ella está ahí en la fiesta de Año Nuevo se ve rodeada de neuróticos que no se escuchan unos a otros y tal vez lo pasaría mejor en su casa comiendo pizza".
Aún falta para que se defina la sección Horizontes Latinos. Pero aunque no tenga un buen pálpito con el premio, Victoria Galardi ya se siente bien por el hecho de estar en el Festival de San Sebastián y no sólo por el suceso de sus películas sino también por el trato cálido y personal de sus organizadores. "No te dejan solo como en otros festivales que por ahí te quedás en tu habitación, no conocés a nadie, no sabés qué hacer". Luego, en el día a día, está la lucha contra algunos lugares comunes de la prensa que preguntan por el cine de mujeres, por los personajes femeninos, por su condición de directora mujer. "A priori hay un subrayado del hecho de ser mujer -comenta Victoria- y un subrayado de lo femenino en la película que a mí me preocupa porque temo que confunda al público. Esta es una película sobre vínculos, sobre mujeres, pero es para mujeres y para hombres. Muchas veces en los circuitos cinematográficos me preguntan si por ser directora mujer me resulta más fácil escribir los personajes femeninos. Yo nunca escuché que le preguntaran a un hombre director/guionista si por ser hombre le resulta más fácil escribir los personajes masculinos. Como si a priori ser directora mujer fuera algo distinto que ser directora simplemente".
Miriam Molero, desde San Sebastián