Así es el penal de Ezeiza donde se escaparon 13 presos

Guardar
 Gentileza Infojus Noticias 162
Gentileza Infojus Noticias 162
  162
162
 Télam 162
Télam 162
  162
162
 Gentileza Infojus Noticias 162
Gentileza Infojus Noticias 162
 NA 162
NA 162
 Gentileza Infojus Noticias 162
Gentileza Infojus Noticias 162
  162
162
 NA 162
NA 162

Un grupo de 13 presos (dos ya fueron recapturados) se fugó el lunes por la noche del penal de Ezeiza. Los internos estaban alojados en el módulo 3 del complejo penitenciario Federal. Los internos lograron escapar a través de un boquete hecho en el suelo de la celda 22 del pabellón B. Pero ¿cómo es el CPF1?

Según la página web del SPF, el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza es de máxima seguridad y tiene capacidad para alojar a unos 2.000 presos. "Está dotado de moderna tecnología de seguridad aunque diseñado arquitectónicamente buscando diluir el tradicional impacto visual de los establecimientos carcelarios recargados de murallas y rejas".

Está construido sobre un predio de 50 hectáreas, con 80 mil metros cuadrados cubiertos. Su capacidad original fue de 1620 internos en seis módulos residenciales de 300 internos cada uno, que luego fue paulatinamente ampliada.

     Los pisos están hechos de hormigón armado de unos 30 centímetros

Las celdas cuentan con "ventana al exterior, mesa, silla, alacena, cucheta, artefacto sanitario de acero inoxidable que combina lavatorio e inodoro, todos fijados al piso". Los pisos están hechos de hormigón armado de unos 30 centímetros de espesor.

Los pabellones están separados entre ellos por "amplios espacios verdes al aire libre que permite a los internos la práctica de deportes y esparcimiento, al tiempo que el predio dota de adecuada luz solar y aireación a todas las celdas y recintos", agregan las autoridades entre otras cualidades.

Todo el lugar está rodeado con un doble alambrado perimetral. A esto hay que sumarle que cada módulo cuenta con su alambrado.

Además, el CPF1 tiene sensores de movimiento y un circuito cerrado de cámaras para monitorear cada zona del penal.

Cuenta con aulas y talleres donde los internos realizan oficios de "carpintería, electricidad, huerta, zapatería, bolsería, confección de libros en Braille para ciegos, sastrería, panadería y herrería, entre otros" y por esas tareas "perciben el salario mínimo, vital y móvil establecido por ley nacional".

El complejo cuenta, además, con "un llamativo, por amplio y moderno, hospital penitenciario polivalente de mediana complejidad, con 120 camas", destacan las autoridades.