Para muchos testigos de su inmensa calidad y otros tantos historiadores de este deporte, José Manuel Moreno es el "crack olvidado de Sudamérica". Considerado por la IFFHS el quinto mejor jugador del continente, por detrás de Pelé, Diego Maradona, Alfredo Di Stéfano y Garrincha, un 11 de agosto de 1935 se mostró por primera vez en la Primera División del fútbol argentino.
Con 19 años recién cumplidos, el "Charro" debutó en la elite con la camiseta del club "millonario", que lo vería brillar a lo largo de varios años: entre 1935 y 1944, pero también más tarde entre 1946 y 1949, defendió en 320 ocasiones la camiseta con la "Banda", marcando 180 goles y obteniendo un total de 14 consagraciones (seis torneos locales, 4 copas locales y otras 4 trofeos internacionales).
Moreno cautivó con sus notables condiciones al público riverplatense. Comenzó moviéndose como un extremo derecho, pero la reestructuración que provocó la famosa "Máquina" de la década del '40 lo retrasó unos metros en el cuadrilátero de juego, consolidándose como un mediocampista derecho con mucha llegada y efectividad ante los arqueros rivales.
Junto a Juan Carlos Muñoz, Adolfo Pedernera, Ángel Labruna y Félix Loustau conformó una delantera que quedó grabada en las páginas doradas de River, aunque solamente hayan compartido 18 encuentros en acción. Pasó por Real Club España de México entre 1944 y 1946, cuando regresó a Núñez para "enloquecer" nuevamente a los fanáticos con su calidad.
Llegó a vestir las camisetas de Universidad Católica de Chile, Club Atlético Defensor de Uruguay, Ferro Carril Oeste, la Selección Argentina e Independiente Medellín de Colombia, pero el "gusto" se lo dio en 1950. A pesar de haber sido una gloria eterna para los "Millonarios", reconoció abiertamente ser simpatizante de Boca, con quien firmó en el mencionado año para disputar 22 partidos y anotar 8 goles.
"Se van a arrepentir, ya van a ver", le dijo Moreno a los dirigentes del "Xeneize" en 1933, cuando fue a probarse y lo "bocharon" aunque hiciera dos goles en la prueba. Desde ese entonces, cruzó de vereda "tocado" en su orgullo, se convirtió en ídolo, ganó absolutamente todo y demostró que tenía razón. Sin embargo, esa revelación le terminó "costando" una merma en el cariño brindado por los riverplatenses.
También "jugador de la noche", igualmente su físico privilegiado le permitió desempeñarse hasta 1961, con 45 años de edad. Ganador de dos campeonatos sudamericanos con la "albiceleste" en 1941 y 1947, continuó su trayectoria como entrenador, pero los éxitos no fueron los mismos: River lo echó tras finalizar tercero el certamen de 1964 e inmediatamente fue a Boca, pasando a ser el primero en jugar y dirigir a los dos más grandes del país.
Para los últimos años de vida se radicó en la localidad de Merlo y se sentó en el banco de suplentes del Deportivo en 1977 y 1978, cuando estaba en la Primera C. Luego de su muerte el 26 de agosto de 1978, el estadio bonaerense fue bautizado con su nombre y el equipo empezó a conocerse como "Los Charros", en honor a su persona.
El paso del tiempo jamás logrará borrar de la retina de los futboleros la impresionante carrera de uno de los jugadores más admirado de todas las Eras. Genio, figura, líder para sus compañeros, ganador, habilidoso, ingenioso, maestro definidor y formidable cabeceador, José Manuel Moreno sigue y seguirá siendo recordado como uno de los ídolos del fútbol nacional.