Por qué el running se volvió el deporte preferido de todos

El fenómeno de salir a correr se transformó en un modo de vida para muchos. No significa grandes gastos, tampoco hay que adaptarse a horarios de gimnasio. Sólo hay que invertir en la indumentaria adecuada y tener fuerza de voluntad

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Correr se convirtió en una de las actividades más populares. Basta con salir temprano por la mañana o a la noche, y los parques porteños se colman de asiduos corredores. O incluso cada fin de semana, se realiza una maratón distinta y a veces, hasta se organizan el mismo día pero en distintos lugares.

Algunos solitarios van concentrados, escuchando música; otros con un profesor a un lado y hay hasta quienes se contactan por la web para salir a entrenar en grupos. El running copó las calles.

En Argentina, los primeros 10k que realizó Nike en los años 90 reunieron a unos 800 corredores. Para la última edición, el año pasado, participaron 15.000 corredores. "En 22 años, el crecimiento del running visto desde las carreras que organizamos supera el 1.600%", señalaron desde el departamento de comunicación de Nike. Las cifras hablan por sí solas. Pero ¿por qué todos se apuntaron a este deporte?

"Hay cierta coincidencia entre la explosión del running y cuestiones propias de la vida moderna en las grandes ciudades, donde el fenómeno es más visible. Mucha gente se propone hacer algún ejercicio acomodable a una agenda cada vez más cargada y detecta que el running es una disciplina relativamente sencilla en términos de equipamiento , que puede realizarse en soledad y en casi cualquier lado", explicó Alfredo Ves Losada, coautor del libro Por qué corremos.

Y agregó: "Al mismo tiempo, es esa misma falta de tiempola que hace que para muchos el running termine siendo algo más que un mero ejercicio físico e incorpora un elemento casi terapéutico: correr ayuda a ordenar ideas, a pensar, a disfrutar el recorrido, y de ese modo reporta un beneficio físico, en términos de salud y en muchos casos estético, y también anímico".

El autor del texto también señaló que hay una serie de cuestiones cerebrales que explican que cuando uno corre no quiera dejar de hacerlo. Estudios científicos señalan que la liberación de endorfinas –que son opioides que inhiben las alertas de dolor ante la fatiga– hace que el ejercicio sea agradable. Se mezclan todos los elementos propios de un ejercicio individual, que puede estar acompañado por la fijación de una meta y su persecución (ya sea mejorar una marca, aumentar una distancia o bajar de peso), con un montón de componentes ceremoniales propios de una acción colectiva.

Es un deporte que mejora la figura, genera bienestar, reduce el estrés y hasta mejora la calidad del sueño. Pero hay otro factor clave vinculado a lo social que lo caracteriza.

Desde la firma deportiva explicaron que debido a los numerosos grupos de entrenamiento y la gran cantidad de clubes de corredores que se fueron incrementando en el último tiempo, también se volvió un espacio de pertenencia, integración y generación de vínculos. Se trata de una cultura y hasta se podría hablar de un estilo de vida "runner".

El fenómeno se instaló en Estados Unidos a fines de la década del 70. En Europa, se da un despegue en los 80 que todavía no dejó de crecer. Y en Argentina, durante los últimos diez años el salto fue notable.

"Lo increíble es que nadie sabe cuál es el techo: la maratón de Berlín 2013 se corre en septiembre, y los 40 mil cupos de inscripción se agotaron en menos de cuatro horas cuando se abrió la inscripción", indicó Ves Losada.

El marketing también fue clave para popularizar el deporte. Muchas firmas detectaron el fenómeno y aprovecharon esta tendencia para explotar una industria ligada exclusivamente al running. Desde zapatillas, indumentaria, relojes y hasta alianzas con marcas como Apple para generar aplicaciones exclusivas para corredores.

También están las marcas que, si bien no están relacionadas a este deporte, creen que desde el lugar del sponsor puede ser un gran canal de comunicación por el estilo de vida que implica.

"Desde ya que esto ha ayudado a difundir la disciplina, pero también es cierto que la gran mayoría de las carreras de cada fin de semana no tienen un gran sponsor ni son un negocio. Y tanto en las carreras más sencillas y humildes como en los grandes eventos, al fin y al cabo de lo que se trata es de miles de personas corriendo, y eso, en una sociedad en la que el estrés y el sedentarismo están haciendo estragos, no puede ser más que auspicioso", concluyó Ves Losada.