Llega a su fin una violenta Copa Libertadores

La edición 2013 del torneo continental dejó jugadores presos, técnicos suspendidos y simpatizantes muertos. Vea los videos

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El momento de mayor tensión en la edición 2013 de la Copa Libertadores de América tuvo lugar el 21 de febrero en el estadio Jesús Bermúdez, ubicado en la localidad de Oruro, Bolivia.

Allí, como sucede en muchos campos de fútbol de América Latina, la muerte se adueñó de una cita deportiva: Corinthians y San José se enfrentaron en un encuentro por el Grupo 5.

Fue un partido cerrado, como la mayoría de los que se juegan en la altura, que terminó 1-1. Los brasileños abrieron el marcador y, en ese momento, se desató la tragedia. 

Fundidos en la euforia de ganar un partido como visitantes, los simpatizantes del Timao comenzaron a arrojar bengalas. Un puñado de ellos lo hizo en dirección a las gradas donde se ubicaban los fanáticos locales.

Uno de los cohetes impactó en el rostro de Kevin Douglas Beltrán Espada, quien estaba en el lugar para alentar a San José.

"El joven murió en la ambulancia, cuando era trasladado desde el estadio hasta el hospital", informó la Cruz Roja.

Kevin era, simplemente, un adolescente de 14 años mirando un partido de fútbol, pero perdió su vida y se transformó en el primer muerto del torneo.

La Justicia boliviana procesó y encarceló a cinco simpatizantes brasileños por el delito de homicidio. Deberán cumplir entre 5 y 20 años de prisión.


Los conflictivos equipos brasileños


La violencia en el fútbol transcurre en tres lugares: las gradas, los alrededores del estadio y el campo de juego. Quiénes serán las víctimas depende, mayoritariamente, de la zona donde se desarrollen los enfrentamientos.

En ese sentido, Brasil es un territorio hostil para los jugadores visitantes. Este año, nueve futbolistas argentinos del club Arsenal fueron detenidos para ser interrogados por la Policía, luego de una gresca con integrantes del Atlético Mineiro, el 4 de abril, en un encuentro que terminó 5-2 a favor de los locales.

Fue un largo partido. Primero hubo cruces entre los jugadores, durante el entretiempo:

Luego, al finalizar el encuentro, los argentinos corrieron, exaltados, a intentar dialogar con el árbitro. En ese momento, los efectivos de seguridad, privados y estatales, se interpusieron.

Esgrimían escopetas con balas de goma, gas lacrimógeno y golpearon impunemente a algunos de los profesionales.

"Ellos vinieron para pelear", acusó Cuca, el entrenador del Atlético Mineiro, tras los incidentes.

El viernes 19 de abril, Huachipato de Chile y Gremio de Brasil se enfrentaron por el Grupo 8. El partido terminó 1-1. Pero, en lo que a números respecta, pocos serán los que olviden aquella jornada. 

La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) multó con miles de dólares a jugadores y técnicos de ambos equipos por una batalla campal que se desató cuando terminó el encuentro.



La prensa y los jugadores chilenos aseguraron que el director técnico del Gremio, Vanderlei Luxemburgo, fue quien comenzó la gresca, al dirigir insultos y burlas al plantel local.

El técnico brasileño tuvo que pagar una multa de US$25 mil y estuvo suspendido seis partidos. Fue la mayor sanción para los involucrados, lo que indica su grado de responsabilidad.

El ayudante técnico de Gremio y un jugador, por otro lado, debieron afrontar una pena de US$ 20 mil y US$ 10 mil respectivamente. Para el cuerpo técnico local, la multa fue de apenas US$ 3 mil.


Un muerto en la Argentina


"Muerte causada por traumatismo torácico pelviano", explicaron fuentes oficiales tras la autopsia realizada sobre el cuerpo de Diego Bogado, un simpatizante del club Vélez Sarsfield, que apareció muerto luego del partido que el equipo argentino empatara 0-0 con Emelec de Ecuador como local. 

A Bogado lo encontraron desnudo debajo de las tribunas, algunas horas después del partido, en un lugar con acceso reservado sólo para algunas personas del club y envuelto en una bandera.

La familia del asesinado reconoció que el simpatizante de Vélez tenía vínculos con algunos miembros de la barrabrava.

Sin embargo, el abogado de la víctima aseguró que "no tenía antecedentes penales", y que "frecuentaba el club hacía diez años", pero que no integraba La pandilla de Liniers, como se conoce a un grupo de matones que son fanáticos del club.

El abogado dijo, en diálogo con la prensa, que el hombre fue brutalmente golpeado hasta que una costilla quebrada le atravesó un pulmón.

El Estadio José Amalfitani fue el escenario de la segunda muerte que ocurrió en el marco de la Copa Libertadores 2013: aún se desconocen los motivos por los que mataron a Bogado.