La Selección argentina llegaba al Mundial de Italia 1990 como campeona defensora y por tal motivo como una de las principales candidatas al título. Sin embargo, el juego del plantel distaba bastante de lo que había sido en su consagración en México. A la delegación actual la caracterizaba su 'garra', entrega y amor propio para sobreponerse ante las adversidades. La 'Albiceleste' contaba con jugadores de gran jerarquía como Diego Maradona, Claudio Caniggia, Pedro Troglio, Oscar Ruggeri, Julio Olarticoechea y Jorge Burruchaga, entre otros (además de quien sería una pieza fundamental a lo largo del certamen, Sergio Goycochea).
Su debut no fue con el pie derecho, debido a que cayó por 1 a 0 ante el aguerrido combinado camerunés que 'castigó' a más no poder a los futbolistas argentinos. Con ese característico amor por la camiseta, más un fuerte reto y amenaza de Carlos Bilardo para no quedar eliminados en primera ronda, Argentina logró luego un triunfo ante la Unión Soviética (acá tuvo su debut Goycochea, tras la lesión de Nery Pumpido) y un empate con Rumania, que le permitió meterse en los Octavos de final como uno de los terceros.
Allí lo esperaba nada más ni nada menos que su clásico adversario, Brasil, quien se había clasificado como líder del Grupo C habiendo ganado todos sus partidos. Y las dificultades serían una constante para los dirigidos por el 'Doctor', ya que el Diego había sufrido un fuerte golpe en su tobillo izquierdo ante los rumanos, se lo 'rompió' y debió jugar infiltrado todos los partidos restantes.
La 'Verdeamarelha' era la gran candidata a meterse en la siguiente instancia. Pero la suerte y principalmente el 'Goyco' estaban del lado de Argentina. Gracias a eso y al gol de 'Cani' (tras una genialidad de Maradona) avanzó a Cuartos ganando trabajosamente 1 a 0. Allí se enfrentó con Yugoslavia. El duelo terminó 0 a 0 y se definió por penales. Para sorpresa de propios y extraños, Diego era uno de los que fallaba su remate (el otro fue Troglio). Sin embargo, una vez más aparecía el arquero para 'socorrer' al mejor del mundo tapando dos disparos (el primero se fue desviado) y meter a los argentinos en Semis.
En esa anteúltima instancia debía medir sus fuerzas nada más ni nada menos que con la anfitriona, Italia, máxima candidata a quedarse con el título. Nuevamente empate (esta vez 1 a 1) y definición por penales. Tras una nueva destacadísima labor, Goycochea le daba a la Argentina el pase a la final al tapar dos disparos. Casi de casualidad, muy lejos de tener buenas actuaciones, con cuatro futbolistas suspendidos (entre ellos Caniggia) y Diego prácticamente en un pie; había llegado a Argentina a la etapa decisiva. Y se reeditaría la final del Mundial anterior, debido a que nuevamente su rival era Alemania.
El 8 de julio era el día 'D'. El estadio Olímpico de Roma, con gran cantidad de hinchas italianos, bramaba y ensordecía a todos con los constantes chiflidos al combinado argentino (incluso Diego se 'olvidó' del amor de los napolitanos y los insultó por no respetar la entonación de su himno). El partido había comenzado y la historia de los partidos anteriores se repetía: el rival acechaba a los de Bilardo, dominaba, hacia circular el balón y atacaba con insistencia. Y el destino parecía volver a 'jugarle' una buena pasada a la 'Albiceleste', debido a que logró aguantar el cero durante 85 interminables minutos.
La 'furia' italiana 'clamaba' por una victoria teutona que vengara su eliminación. Y vaya uno a saber si eso pesó o no en el árbitro mexicano Edgardo Codesal (de muy polémico desempeño), que terminó cobrando un inexistente penal de Sensini sobre Voller. Fue entonces que apareció Brehme para cambiar esa pena máxima por gol y consagrar así a Alemania como campeona. Además el juez expulsó a dos argentinos (Pedro Damián Monzón y Gustavo Dezotti), quienes se convirtieron en los primeros jugadores expulsados en una final de la Copa del Mundo.
Argentina se quedó con las manos vacías y repleto de bronca por lo que habían sentido como un 'robo'. El propio Diego, en medio de un llanto que conmovió a todos, reconoció: "Alemania mereció ganar 4 a 0, pero nos hubiese ganado 4 a 0 porque son mejores y listo, no así, no así de injusto".
Años más tarde (exactamente 16 años después), el autor del único tanto del duelo reconocería que "no fue penal" y que Sensini tuvo "una entrada correcta". Pese a la sinceridad del jugador alemán, nada cambiaría la historia y las estremecedoras lagrimas de Diego quedarían grabadas por siempre en las retinas de cada uno de los argentinos (así como su tobillo inflamado y el polémico Codesal) que recibieron orgullosos al plantel como si verdaderos campeones.
OTRAS EFEMÉRIDES: D'ALESSANDRO Y SAVIOLA LLEVABAN A ARGENTINA A UN NUEVO MUNDIAL SUB 20 (Ver nota)
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