La magia del argentino Pablo Aimar abandona el Benfica cinco años después de su llegada, tiempo más que suficiente para enamorar las bancadas del Estadio da Luz y convertirse en un símbolo que quedará para la historia del club de Lisboa, pese a la escasez de éxitos deportivos.
Más de 170 partidos oficiales, cinco trofeos (una Liga y cuatro Copas de la Liga) y 17 goles son el balance "oficial" de su paso por las "águilas". Sin embargo, directiva y afición coinciden en reconocer que su valor iba mucho más allá de los resultados y lo encuadran en un plano sentimental.
"Vamos Pablito Aimar, que la gloria volverá, como Eusebio o Rui Costa, otro genio inmortal": comparado con dos de los más grandes jugadores de la historia del Benfica, éste era uno de los cánticos favoritos de la hinchada, que le dedicó largas ovaciones incluso esta última temporada, cuando su participación fue poco menos que testimonial con sólo 510 minutos.
"Hay personas que siempre nos hacen sentir nostalgia y Aimar es una de ellas. Además de ser un genio en el fútbol, como ser humano es un ejemplo, y lo que transmitía dentro del campo era lo mismo que transmitía fuera", destacaba ayer el presidente del Benfica, Luís Filipe Vieira, en la hora del adiós.
"Gracias por la forma en que me trataron, a mí y a mi familia. Fueron cinco años excelentes, espero volver el próximo año a Lisboa para ver al Benfica en la final de la Champions", aseguró ayer el jugador en declaraciones a la televisión del club, a modo de despedida.