Un joven y talentoso cantante palestino parece haber logrado, en nombre de la música y con el sello de los shows de talentos occidentales, una reunificación de su pueblo que los políticos en cambio no consiguen consolidar.
Mohammed Assaf tiene 22 años y es oriundo de campo de refugiados de Gaza. Ahora es el personaje del momento y se perfila como ganador del más famoso show de búsqueda de talentos en Medio Oriente, el popular "Arab Idol".
El programa, emitido desde Beirut y realizado con el formato de "X Factor" y otros conocidos shows, es una de las emisiones más vistas en el mundo árabe y cada semana convoca frente al televisor a millones de espectadores.
En la edición de este año participan cantantes procedentes de Túnez, Siria, Irak, el Líbano, Cisjordania, Arabia Saudita y Egipto. Todos se disputan el favor de un público que, al ritmo de los SMS, decreta el éxito o derrota de los competidores.
Los cuatro jueces -como en el formato occidental- son sendas leyendas de la música pop árabe, procedentes de diversos países: Ragheb Alama (el "Elvis Presley libanés"), las cantantes Nancy Ajram y Ahlam, y el productor discográfico egipcio Hassan El Shafei.
Pero la estrella indiscutida del show es el joven Assaf, que conquistó con su voz el corazón de millones de adolescentes, quienes lo consagraron como el nuevo Justin Bieber de Medio Oriente.
Se dice que el cantante tuvo que penar antes de poder atravesar la frontera de Rafah rumbo al El Cairo, donde se realizaban las selecciones preliminares. Después de muchos vaivenes, al llegar al lugar encontró las puertas cerradas: era tarde. Pero no se dio por vencido: trepó por encima de las puertas y se sumó a la multitud de aspirantes a ganar el concurso.
Allí lo esperaba otra desilusión: se habían terminado las entradas para poder presentarse en la selección. Pero, como en el mejor guión de Hollywood, se produjo una vuelta de tuerca: mientras un desesperado Mohammed comenzaba a cantar en la explanada frente a otros participantes, un muchacho egipcio -emocionado por su voz- le cedió su lugar.
En los Territorios y en Gaza, pero también en muchos otros lugares de Medio Oriente y en las redes sociales, la imagen de Mohammed Assaf ya es un icono. En Ramalá, el viernes pasado miles de personas se reunieron en la calle para ver el show y votar por su ídolo.
Las compañías telefónicas palestinas Jawwal y Watanya ofrecen descuentos en los SMS para votar por el número 3, el que corresponde al joven talento.
Incluso el presidente palestino Abu Mazen (Mahmoud Abbas) lo felicitó por teléfono. Y hasta en Gaza, donde Hamas se resiste a los espectáculos contrarios a la ley coránica, Mohammed hizo brecha y todos miran religiosamente a su compatriota en televisión
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