Para Jorge Luis Borges la fe era parte de los "admirables y curiosos designios de la imaginación de los hombres". Borges era un singular teólogo ateo, siempre interesado por la fe, pero prescindiendo de ella. A diferencia de los creyentes que "creen en un mundo ultraterreno, pero no se interesan en él", él se interesaba en el mundo del más allá, pero no creía en él.
"La fe, técnicamente, es una creencia. Es una idea que uno es, no que uno tiene", explica Marcelo Hernández, prestigioso médico psiquiatra y psicoterapeuta.
"La fe es todo. O tenés fe o no tenés fe. La fe es ese motor que te salva cuando crees que todo está perdido. La fe es creer que las cosas pueden suceder porque estás vivo. Fe y oración. La fe es como una convicción de que te va a pasar algo bueno si sos bueno, o por lo menos si lo intentás", dice Maxi Contini, cocinero en el yacimiento Veladero, de la Barrik Gold, a 4800 metros de altura.
"Es muy difícil cambiar la 'urdimbre creencial' –dice Hernández-. La fe se basa en un conjunto de ideas que a uno lo han conformado, no que ha construido. El chico incorpora la idea de Dios a partir de sus vivencias. En cambio, quienes han tenido educación laica, lo piensan."
"La fe es la que me hace comprender que las cosas que pasan tienen que pasar –dice Contini-, que son cosas que nos tocan vivir. La fe te hace abrazar ese dolor tan terrible, te hace aceptarlo. Es una fuerza impresionante".
"En momentos de crisis, para mucha gente la fe funciona como un clonazepam del alma, me calma, por eso lo incorporo", apunta Hernández.
"La fe no es para cualquiera –dice Contini-, y no cualquiera la tiene."
"Hay gente que adopta la fe en lugar de otra adicción; le cambia el signo a la adicción. Cuando se entregan a la fe no quieren ni una aspirina", señala Hernández.
El que tiene fe nunca está solo, aunque el espacio sea enorme. A los hombres de fe Dios nunca los abandona. Sin fe el misterio es insondable; los hombres, y la vida en general, un accidente físico químico, un destello tibio en la fría eternidad. Con fe en algo más grande que el universo se pueden vencer a todos los demonios, tenemos un motivo, un significado, y una tabla de mandamientos para honrar a Dios. Sin fe todo queda en nuestras pequeñas manos, la vida terrena es nuestro único bien, con nuestros propios valores. (Si Dios no existe, aventuró Dostoyevski, todo está permitido.) Sin embargo, con fe o sin ella, la existencia es un milagro, aunque muchos no tengan a quien agradecerlo.
"La fe es creer en vos mismo –apunta Contini-, la fe es espiritual, es un estado espiritual."
"Con fe no hay cuestionamiento ni autocrítica. La idea de Dios transforma la idea de muerte, de vejez, de fealdad", reflexiona Hernández.
"Yo pido que se me den las cosas" -dice Contini-, y se me dan."
"La fe es un bálsamo. La idea de Dios, finalmente, lo que hace es sostener el status quo, es funcional al estado de cosas", apunta Hernández.
"Yo dejé de fumar porque pedí que el alma de mi vieja descansará en paz", recuerda Contini.
En Hebreos 11:1, se define la fe de una manera exquisita: "La fe es la sustancia de las cosas que se esperan." Es confiar en lo que no se ve.
¿Existe el espíritu? Es una cuestión de fe.