Más y más inversiones para impulsar la economía. No es la primera vez que Bernardo Kosacoff hace este pedido. Es que para recuperar la competitividad tan deseada por los empresarios, el economista y ex director de la Cepal en Argentina (2002-2010) dijo que devaluar "no es suficiente", y se deben hacer más eficientes los sectores que suman valor agregado.
Hace una semana llegó de la ciudad brasileña de San Pablo, donde fue invitado por el ex presidente Luiz Inácio da Silva a participar de un debate entre políticos e intelectuales de la región organizado por el Instituto Lula. "Lo vi con mucha energía a Lula, más atlético, y anticipó que le preocupa fortalecer los vínculos de América Latina con África", agregó.
De vuelta en suelo porteño, Kosacoff pone la lupa sobre la economía local. En una entrevista con Infobae, el profesor de la UBA y de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) dijo que la estacionalidad en la suba del dólar "blue" –hoy a $7,80– es un factor menor. "Entre 2003 y 2007 nadie pensaba en dólares porque había un proceso inflacionario que era absolutamente racional", dijo sobre el período en el que gobernó Néstor Kirchner.
-La pérdida de competitividad es el reclamo diario de los empresarios. ¿Cuál es el camino para recuperarla?
Las fuentes de crecimiento tienen que estar asociadas a un aumento de la oferta productiva, o sea, las inversiones. Y que estas inversiones tengan mejor calidad y eficiencia, poner todos los esfuerzos en calificar los recursos humanos y recomponer los entramados productivos en la Argentina, que siguen teniendo un componente de escasa integración.
-¿Qué sectores necesitan más inversión?
Es generalizado, como los de infraestructura en energía y transporte, en los puertos. Hubo inversiones parciales que permitieron tener un notable crecimiento del 2002 al 2011, pero hacen falta inversiones adicionales en todos los sectores. La Argentina es altamente competitiva y eficiente en insumos básicos y recursos naturales. Las inversiones deberían ir más que nada a los eslabones que generan valor agregado.
-¿Devaluar no es suficiente para recuperar la competitividad?
No, porque hoy existe un lío fuerte en términos de precios relativos. Fueron cinco años de inflación que no se acompañó con la paridad cambiaria. No se necesita un mejor tipo de cambio para los sectores exportadores más eficientes, como la minería, el acero, la soja y el aluminio, pero cuando hay que sumar valor agregado, al mundo de la metalmecánica, de las especialidades químicas, sí se necesita.
-Entonces, es un combo entre devaluar e invertir más…
Por supuesto, no es cuestión de una sola medida. Ampliar la oferta productiva permite que los ajustes de la economía no se hagan vía precios sino a través de las cantidades. La Argentina tiene una foto buena, pero tres luces amarillas en la película de 2013: aumentar el empleo, el dinamismo de las exportaciones y aumentar la inversión, que tuvo una caída de entre 4 y 5 puntos en 2012.
-El verano pasado, el dólar "blue" estuvo en $4,64 en diciembre de 2011, subió a $4,85 a fines de enero y bajó a 4,75 a mediados de marzo. Hoy existe una demanda empujada por las vacaciones, ¿pero un dólar libre a $7,80 es sólo un factor estacional?
Para nada, el turismo es un componente más, no explica el fenomenal incremento del "blue" y la ampliación de la brecha (con el dólar oficial), que genera distorsiones de todo tipo. La suba tiene que ver con los atrasos que tuvo la paridad cambiaria en la evolución distinta entre los precios y manejo del tipo de cambio. También se relaciona con la expansión monetaria a fines de diciembre y las dificultades de encontrar un mecanismo de ahorro en el que la gente pueda mantener su poder adquisitivo.
-¿Es un tema de política monetaria?
Más que el tema monetario hay una dominancia fiscal, porque la expansión monetaria está asociada a tratar de buscar mecanismos que permitan hacer consistente el financiamiento del sector público. Hoy no hay temas individuales, y creo que tiene que ver con los famosos parches. Es una mezcla de cómo se hace consistente una visión entre los distintos agentes con la política cambiaria, fiscal y monetaria que sostenga el desarrollo y disminuya las expectativas de formación de precios.
-¿El Gobierno hizo algo para que los argentinos piensen y ahorren en pesos?
Nadie pensaba en pesos en 2002, había muchas monedas y en algún momento se planteaba la dolarización. Se avanzó mucho, y entre 2003 y 2007 nadie pensaba en dólares porque había un proceso inflacionario que era absolutamente razonable y no impactaba en la conducta de la gente. El pensar en dólares, independientemente de toda nuestra historia, está absolutamente asociado al problema inflacionario. Y cuando la formación de precios está controlada, la gente deja de pensar en pesos. Hay una exagerada preferencia por dolarizarse, una mayor preferencia por el consumo y poca preferencia por el ahorro.
-Había dos anclas que funcionaban en términos de economía inflacionaria: el tipo de cambio y las tarifas. ¿Eso ya se perdió?
Esas dos anclas tienen menos fuerza de la que tenían en el pasado. La pauta devaluatoria tiene que seguir el ritmo de los costos de producción. Los subsidios al transporte y demás llegan al 5% del PBI. La magnitud de esta transferencia es enorme y es necesario evaluar su eficiencia. Uno tiene la impresión de que algunos de estos fuertes subsidios no llegan a los sectores más humildes y no mejoran la productividad.
-El viceministro de Economía, Axel Kicillof, pidió a los empresarios que no suspendieran las inversiones y a los bancos que otorguen más créditos hipotecarios. ¿Cree que la inflación actual destruye los incentivos para invertir a largo plazo?
Definitivamente. Cuando uno invierte, lo hace en activos específicos. Invierte en recursos humanos, en proveedores, en ganar mercados externos, en equipos, y la inversión está asociada al desarrollo. Cuando uno quiere integrar la industria y mejorar la competitividad, requiere horizontes de largo plazo. Y la teoría económica es muy clara: cuando los horizontes son breves o la incertidumbre es más alta, la gente prefiere tener liquidez.