Una muerte que mantiene en vilo a Colombia desde hace casi dos años

Tras el hallazgo en 2010 del cadáver de un estudiante de una prestigiosa universidad de Bogotá, nadie imaginó que se trataba de una causa que iba a obsesionar a todo un país. El caso Colmenares, una historia de intrigas, poder y corrupción

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La noche del 31 de octubre de 2010, el cuerpo sin vida de un joven de 20 años, Luis Andrés Colmenares, fue hallado por personal del cuerpo de Bomberos de la ciudad de Bogotá en un canal de desagüe. El estudiante había permanecido desaparecido por más de 15 horas, tras haber sido visto por última vez por sus amigos a la salida de una fiesta. La primera versión oficial remarcó que se trató de un suicidio.

      

Hasta allí, se trataba de un caso policial sin mayor relevancia y al que ni los medios ni la opinión pública le dieron trascendencia. Sin embargo, un año después de la muerte del joven universitario, la Fiscalía de Colombia decidió reabrir el caso al considerar que había elementos que mostraban que Colmenares no se quitó la vida, sino que fue asesinado. A partir de este momento, la atención de toda Colombia se volcó sobre la causa.

Infobae dialogó con el periodista y escritor colombiano José Monsalve, quien publicó el año pasado el libro Nadie mató a Colmenares. Como tesis principal, el autor plantea que la muerte del joven "fue accidental" y que se trató de un caso mediático. "Hubo una gran cantidad de argumentos emotivos a los que la prensa le dio un gran despliegue y nadie hizo una gran verificación. Se aumentaron las expectativas", precisó.

La noche de la tragedia

Antes de su muerte, Colmenares había asistido con sus compañeros de la prestigiosa Universidad de Los Andes a una fiesta de Halloween en un boliche de una exclusiva zona de la capital colombiana. En su declaración, las jóvenes Laura Moreno y Jessy Quintero -las últimas personas en ver con vida a la víctima- contaron que el joven de 20 años había salido corriendo intempestivamente de la discoteca. Y que en su carrera –dijeron- se había precipitado al caño que atraviesa el parque El Virrey, ubicado en el norte de la ciudad.

Cuando sus amigos fueron a la Policía a dar aviso del extravío de Colmenares, los oficiales les dijeron que lo buscaran bien y que era posible que estuviera ya dormido en su casa. "Ahí hubo negligencia por parte de la Policía. Aunque hay que entender un poco la escena, porque son un grupo de jóvenes disfrazados que vienen a las 3 am a decir que su amigo se perdió", afirmó Monsalve.

      

Un par de horas más tarde, el cuerpo de Bomberos recibió un llamado que alertaba que un joven había caído en el caño. Tras revisar el lugar por 20 minutos, no encontraron nada. Laura Moreno dijo que el grupo de rescatistas no revisó de manera adecuada el lugar. La Fiscalía rechaza esta versión y dice que Colmenares fue asesinado después de que los Bomberos inspeccionaron el lugar.

Cuando los compañeros del joven se dirigieron a su casa para corroborar si estaba allí, se dieron cuenta de que permanecía extraviado. Con el correr de las horas aumentaba la desesperación de la familia, hasta que por pedido de la propia madre los bomberos volvieron a inspeccionar el canal por segunda vez. Finalmente, se descubrió lo que más se temía. Luis Andrés Colmenares fue encontrado muerto en la parte oscura del caño.

Presión de la familia y cambio de fiscal

Según contó Monsalve a Infobae, la madre del estudiante, Oneida Escobar, comenzó con una campaña para exigir respuestas a las autoridades y el esclarecimiento de la muerte de su hijo.

"La madre se toma el trabajo de plantarse en los despachos judiciales para preguntar todos los días del caso. El fiscal en ese momento le dice que lamentablemente fue un accidente. Que ahí no hay mucho que hacer. Así, en estas circunstancias pasa el primer año posterior a la muerte de Colmenares", relató el periodista.

Por cuestiones administrativas, el caso es reasignado al fiscal Antonio González, quien comenzó a recibir en su despacho a la madre de Colmenares. "Decidió darle un nuevo impulso a la investigación y lo que planteó es que la tesis del accidente es totalmente errada y que se trató de un homicidio. Ordenó la exhumación del cuerpo. Se estableció un segundo concepto forense que decía que la probable manera de muerte de esta persona es un homicidio", agregó Monsalve.

      

Con esa idea en mente, el fiscal González comenzó a llamar a declarar a los estudiantes que asistieron a la fiesta. Además, pidió órdenes de captura y detuvo a Laura y a Jessi, con el argumento de que si "la ciencia decía que era un homicidio y ellas decían que Luis Andrés salió corriendo, entonces las podía acusar de falso testimonio y encubrimiento. De ahí en adelante desencadenan otro tramo de la investigación que da cuenta de una serie de maniobras del fiscal contra otras personas", aseveró el autor del libro sobre el caso.

Las estudiantes fueron convocadas varias veces por el fiscal para dar el mismo testimonio. A partir de allí, las jóvenes comenzaron a elevar quejas contra el magistrado y decidieron no ir más. El fiscal logró obtener una escucha telefónica en la que supuestamente Laura decía que "ella había visto lo que había pasado pero que no había tenido nada que ver". "Para el fiscal ésta era la prueba reina. Si la ciencia decía que fue un homicidio, lo que vio Laura fue eso y no un accidente, como había declarado. Al ser detenida, Moreno siempre negó los cargos y dijo que "era una causa inventada". Finalmente, fueron liberadas tras estar un año en la cárcel por "vencimiento de términos". A las dos se les había dado prisión domiciliaria, aunque siguen v¡nculadas a la causa.

Inconsistencias, falsos testigos y salida del caso

A esta altura, con toda la atención del país y de los medios, la investigación empezó a tomar otro aspecto. "Comienza a verse que el fiscal González tenía pruebas por lo menos curiosas. Incluyó una pitonisa y hasta un informe de un programa de televisión sobre el caso". Ante este panorama, el fiscal general de la Nación, Luis Eduardo Montealegre, decidió removerlo del proceso contra Moreno y Quintero. "Al hacerlo recibió críticas de toda la opinión pública, al tratarse del fiscal que desenterró el caso", añadió Monsalve.

Al día siguiente de ser apartado de la causa, el fiscal decidió presentar una serie de testigos que afirmaban haber visto lo que sucedió esa noche. Con estos argumentos, detuvo al joven Carlos Cárdenas, ex novio de Laura. Para justificar que siguió dentro del proceso pese a ser marginado, dijo que presentó estos testigos porque había abierto otra línea de investigación.

      

Sin embargo, el abogado de Moreno investigó y descubrió que uno de los testigos era un vigilante que la noche de la muerte a esa hora estaba de turno en otro punto de la ciudad. "¿Cómo era posible que hubiera estado en ambos lugares al mismo tiempo?", se preguntó Monsalve. El testigo dijo que había escapado de su lugar de trabajo, que vio el crimen y que luego volvió. "A partir de acá comenzaron a haber sospechas contra el testigo", agregó.

Ante las inconsistencias, se solicitó una revisión de la medida de aseguramiento contra Cárdenas. Efectivamente la jueza revocó la orden y salió en libertad. El día en que fue liberado, "sorpresivamente" el fiscal presentó otro testimonio que relató exactamente lo que dijo el vigilante. La jueza de Garantías descreyó de la versión porque "repitió" todo al pie de la letra, y lo liberó. Como último recurso, González denunció que el abogado de Cárdenas y la jueza se reunieron previamente a la audiencia en la que le concedió la libertad a Cárdenas. Sin embargo, esto no se pudo comprobar y todo quedó ahí.

Debido a estas irregularidades, finalmente, González se aparta de todo el caso en octubre del año pasado y le es asignado a la fiscal Martha Zamora.

Publicación del libro, acusaciones  y pedido de nulidad

Monsalve destaca que en el libro se habla de que los testigos del caso presentados por González fueron falsos y que junto con la salida de su texto a la calle, un ex colaborador del fiscal González denunció que éste le ordenaba conseguir testimonios rápidamente "porque el caso se le estaba cayendo".

"Nos trenzamos en una discusión con el doctor González, quien me argumentó que había mucho en juego y no podía perder ese caso por nada en el mundo, que estaba en juego su orgullo y profesionalismo", dijo el ex colaborador. El ex fiscal de la causa negó la acusación. Sin embargo, la fiscalía ordenó la detención de todos los testigos, lo que agregó más elementos que impiden llegar a la verdad y complican aún más la causa.

Ante esta situación la flamante fiscal de la causa pidió al juez la nulidad del caso. Sin embargo, el magistrado le negó la petición y dijo que debe seguir con la investigación y que con esos elementos debe presentarse en el juicio.

El interés de la gente, críticas a la Justicia y la tesis del periodista

Monsalve cree que el caso tiene todos los condimentos que le pueden llegar a interesar a la sociedad. "Esto ha tenido acogida entre la gente también por la extracción humilde de Colmenares. Era un muchacho de provincia atacado por los estudiantes de Bogotá. Además de que era un muchacho de piel morena con chicas que son casi modelos. Todo esto ha hecho que los medios le den una gran importancia", explicó.

Al ser preguntado por los efectos que tuvo el caso en el sistema judicial colombiano, reconoció que la muerte de Colmenares dejó al descubierto varias irregularidades y que la Fiscalía le presta mucha atención para "tapar" otros errores graves que han cometido. "Acá la Justicia es un chiste", resaltó. "Si esto pasa un caso de relevancia, no se puede uno imaginar lo que pueden hacer en otros de menor repercusión".
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Entre otras cosas, afirmó que por la autopsia "está demostrado que Colmenares murió ahogado. Tuvo una depresión en el sistema nervioso producto del ahogamiento. Además presentó golpes. La discusión se da para determinar si recibió los golpes o fueron producto de la caída al caño". En el libro se plantea que se cayó en un lugar oscuro, borracho y con una gran depresión.

Sobre esto último planteó: "Una de las pruebas es que se encontró un diario de puño y letra de Colmenares, en el que decía que tenía miedo de ir a la fiesta por temor a ser rechazado por Laura. Él tenía grandes expectativas esa noche con Laura. Había bebido, le fue mal, salió corriendo, se cayó y se mató".

Monsalve cree que el interés de la Justicia en esa causa lo explica también la presión de los medios, que encontraron una gran historia. "Esto sumado al interés de la fiscala por mostrar resultados en una investigación", agregó. "Decir que fue un accidente es muy aburrido. Esa conjunción de situaciones lo que hizo fue que se avanzara en detrimento de la calidad informativa", sentenció. Aunque resaltó que "hasta ahora, todo lo que se planteó en el libro se cumplió".