El 27 de mayo de 1996, Fabián Tablado, de 18 años, acababa de tener relaciones sexuales con su novia, Carolina Aló, de 16. Cuando ella se negó a tener un hijo con él, la mató. De 113 puñaladas.
El caso conmovió a la sociedad y generó un debate sobre el maltrato en las relaciones adolescentes. Finalmente, cuatro años más tarde Tablado fue condenado a 24 años de prisión por homicidio simple. Las 113 puñaladas no fueron suficientes para que la Justicia de San Isidro agravara la imputación por ensañamiento.
Ahora Tablado se presentó ante la Sala III de la Cámara de Apelación y Garantías del Departamento Judicial de San Isidro para pedir su libertad, pues ya cumplió más de dos tercios de su condena, que culmina el 28 de febrero de 2018. Pero el presidente del tribunal, Carlos Fabián Blanco, quien está a cargo de la ejecución, denegó su solicitud.
En su escrito, Blanco advirtió que el reo presenta "inestabilidad emocional". Y sostuvo que "no se observa –a esta altura– que el nombrado haya internalizado la adecuación de su conducta a las pautas establecidas".
"Era lo que buscábamos, porque no cambió nada", celebró Edgardo Aló, el padre de Carolina. "Sigue siendo un asesino. Si un juez le da la libertad, tiene varias muertes anunciadas en el camino", agregó.
Sucede que los antecedentes son muchos. Tablado tuvo varias novias en prisión, e incluso se casó. Fue su mujer, Roxana López, la que hace unos años reclamó un el régimen de salidas laborales. Pese a que advirtió que su marido "está arrepentido", Edgardo Aló recordó un caso que lo desmiente: el de Gabriela Palavecino, otra de sus novias en prisión. Hace un tiempo contó que también quiso matarla, con una bombilla, por haber ido a visitarlo con pantalones ajustados. Todavía estaba preso.