"El esquema antiguo de transporte combinaba altos niveles de informalidad con una calidad de servicio deficiente. Los buses, contaminantes y en mal estado, competían por los pasajeros, lo que generaba problemas de salud pública. Moría una persona cada tres días atropellada por algún micro", explica el ingeniero Andrés Gómez-Lobo, especialista en transporte de la Universidad de Chile, en diálogo con Infobae América.
Por eso el Gobierno de Ricardo Lagos emprendió una reforma radical del transporte público, cuyo principal objetivo era ordenar una ciudad que era muy difícil de transitar. Los recorridos de todas las líneas de buses serían modificados y pensados integralmente, en conjunto con el metro, y se desarrollarían nuevas infraestructuras.
Los ejes del Transantiago
"Uno era la formalización de los operadores. Los buses tenían cientos de dueñosdifíciles de identificar. Entonces se pasó a un sistema con empresas formales que se hicieron cargo de la operación del servicio, y que inscribieron a los choferes", cuenta Gómez-Lobo.
Eso incluyó la modernización de toda la flota de buses, que eran viejos y contaminantes, y la modificación del modo de pago. Dejó de aceptarse el efectivo y en su lugar empezó a utilizarse el "Bip", una tarjeta electrónica prepaga.
Como se buscaba que los choferes dejaran de correr por la calle buscando pasajeros, seprohibió que su sueldo dependiera del número de viajantes.
"Se creó un sistema integrado tarifariamente -dice Gómez-Lobo-, que permitió tomar el metro y un bus, o dos buses, sin pagar tarifa doble. La idea era que hubiera muchos trasbordos entre una línea y otra para reducir la cantidad de buses y hacer más racionales los recorridos, ya que antes todos iban de una punta a otra de la ciudad, generando una gran congestión en el centro".
También se crearon carriles exclusivos a lo largo de toda la metrópolis, así los buses podían ir más rápido.
Los errores y las polémicas generadas
"Los contratos tenían mecanismos de incentivo mal diseñados. Entonces un operador tenía poco estímulo para sacar más buses a la calle. Un segundo error es que no se previó que un usuario prefiere demorar un poco más si eso le evita hacer un trasbordo. Tiene sentido bajarse del bus a mitad de camino si uno pasa a un medio más rápido, como el metro, con mayor compensación de tiempo", cuenta Gómez-Lobo.
"Tampoco se hizo la infraestructura necesaria para que los buses fueran más rápido, con la suficiente cantidad de carriles exclusivos. Se pensó que el costo sería similar al del sistema antiguo, y eso no fue realista. Reformar los buses y formalizar a los choferes iba a aumentar el costo. Un sistema moderno es más caro que uno informal.Había que subir la tarifa o el subsidio, pero ninguna de las dos cosas se contemplaron", agrega.
Michelle Bachelet, que asumió la presidencia en 2006, afirmaba en un discurso del 21 de mayo de 2007 que el sistema tenía graves fallas de diseño e implementación. "No se contó con adecuadas herramientas de supervisión y fiscalización. No se consideró al inicio un pilar público de apoyo ni la gradualidad que ameritaba un cambio de esta magnitud".
¿Cómo se explican esos errores e improvisaciones?
"El Transantiago le permitía a la coalición de gobierno proyectar su sucesión, ya que supuestamente le iba a mejorar la calidad de vida a la gente. Eso llevó a acelerar su implementación así el presidente Lagos podía inaugurarlo antes de las elecciones de 2005", responde el economista Arturo Orellana, magíster en Desarrollo Urbano de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Poco tiempo después de su implementación, el sistema colapsó. La cantidad debuses no era la necesaria, la tecnología tampoco y muchos de los operadores no estaban preparados para brindar el servicio. Por eso las frecuencias habían disminuido y los tiempos de viaje aumentado.
Ajustes y correcciones
"Se hicieron mejoras para superar los errores. Se cambiaron los contratos para generar incentivos económicos que aumentaran las frecuencias. También se invirtió en las vías exclusivas, que pasaron de 13 kilómetros a casi 90. También se amplió la red de metro", cuenta Gómez-Lobo.
Para Orellana esos cambios fueron superficiales. "El Gobierno de Bachelet terminó implementando el sistema casi de la misma manera que estaba planteado. Sólomodificó algunas cosas, como incluir un subsidio que terminó transformándose en un hoyo negro, porque no se precisó cuál debía ser su magnitud. La institucionalidad, los operadores y todo lo importante, se dejó igual".
Los resultados del Transantiago
Al margen de las apreciaciones sobre la efectividad de las modificaciones realizadas, el sistema no funciona hoy de la misma manera que los meses posteriores a su lanzamiento.
Según un informe de la Universidad Católica, en 2008 el Transantiago ya había superado la crisis inicial. Por ejemplo, el tiempo promedio de viaje había disminuido de 57,3 minutos a 43,5; y la espera, de 11,9 a 5,6 minutos.
"Se mejoró la movilidad de los pasajeros, sobre todo porque los trasbordos aumentaron el uso del metro, que pasó de transportar 1,2 a 2,2 millones de personas. El Transantiago le abrió el metro a la gente más pobre", dice Gómez-Lobo.
"La contaminación disminuyó. Los accidentes cometidos por buses se redujeron a la mitad. Lo mismo el número de heridos. Las muertes también descendieron, pero un poco menos. Como cambió la forma en la que manejan los buses al no competir más por pasajeros, el tránsito se hizo más ordenado. El ruido disminuyó y es una ciudad bastante más amable", agrega
Por el contrario, Orellana se mantiene crítico y sostiene que hay muchos pasajeros que prefieren el sistema de antes. "El Transantiago mejoró, pero está lejos de haber resuelto los tiempos de espera. Es discriminativo y a la gente de escasos recursos le empeoró la calidad de vida, porque tarda más que antes en llegar a su casa".
Como toda ciudad con más de 5 millones de habitantes, Santiago continúa teniendo muchos problemas de movilidad y transporte, que el Transantiago no fue capaz de mejorar.
Pero eso no niega los aspectos positivos de la experiencia. Solamente pensar integralmente un sistema de transporte, y llevar adelante una transformación semejante, resulta interesante. Además, la ciudad se volvió más transitable porque el transporte público se ordenó, con los impactantes efectos que eso tuvo sobre la reducción de los accidentes y de la contaminación.
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